Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
MOSCAS Y MOSCARDONES. 69 conquista grado por grado las amables , charret~ras, á costa de méritos; no puede ser mejor laureada. Le vemos desde la toma de la fragata española «Es- , meralda» cuando mandaba la infantería del Bergantín «Lautaro», hasta las últimas acciones de armas en J uní~ y Ayacucho. Miller había visitado varias ocasiones el Cuzco, hos- pedándose siempre en casa de la señora Angela Mi- ~randa y Astete de Matto, donde era tratado en familia. ·' Gustábale con preferencia á todo otro postre, el que en mi país fabrican con el nombre de sopa-borracha, y frecuentemente decíale á la señora de la casa. -Patrona, mándame hacer buracho sopa. Complacíanlo de buen grado, pero, sucedió que sien- do expansivo en su charla de sobremesa, que regular- mente comenzaba al servirse el dulce, dejaba distraído su plato en el que se acentaban las moscas atraídas por el almibar de la sopa, y era preciso renovade dos ó tres veces el plato. En aquel tiempo, aun no se sabía el arte de conocer la nacionalidad por medio de una mosca, ignorándose por consiguiente que el inglés que encuentra unamos- ca -en el vaso de cerveza, llama al mozo y le pide otro; el y<l:nkee tira la mosca con la mitad de la cerveza y se bebe el resto: el españ9l sopla fuerte la espum.a para que la mosca caiga: el italiano aparta el insecto con la _punta de un cuchillo: el francés saca la mosca con el dedo meñique: y el alemán se bebe todo cerveza y mosca. Aho~a bien, Miller, siguiendo la inspiración de nacio- nalidad, cuando veía moscas en su plato de sopa bor- racha, lo retiraba con educación diciendo: - ¡uf que 1noscos! y pedía otro, hasta que, un día, sin duda un tanto fastidiado por las muchas veces que llegó á repe- tirse aquello, notificó á la dueño: -Patrona, mí 1~enunáa buraclzo sopa -¿La causa, General?-apresuróse á preguntar An- gelita, recibiendo la respuesta lacónica:-Por los moscas! muc/ios ~moscas. 12
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx