Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

T!{ADI9JONES CUZQUEÑAS. Pues, lector, ése es el danzante, y esta figura in ven- taron los españoles para colocarla en las encru cijadas de los camínos por donde debían pasar ginetes enemi- gos, cuyos corceles, sorprendidos por semejante fantas- ma que á la hora precisa sacudía botas, cascabeles y librea, echaban carrera y corcobos dando en tie rra. con el jinete, el cual quedaba costilli-acontecido, alg o de la facha def bachiller Sansón Carrasco c~ando don Qui jote le perdonó vida y sal ud. · Y bien. Pacificados los disturbios y cimentado el go- bierno del virreynq.to y los correjimientos, el da nzante quedó como semillero de explotación. con rib etes de inmoralidad, que no es nuestra pluma la que h aya d<;; describillos. Baile de lujo en las procesiones reli giosas, en las entradas de nuevo gobernante y festejo s de la corona, desarrolló la compet~ncia ~ntre los indíjenas que todo el año trasudaban para pasar cargo. El año I 699 aparecieron en la procesion de la Octa- va del Corpus de la ciudad del Cuzco, trescientos veinte y siete danzantes, casi en su totalidad llevando en cabeza los humos de Baco, y se armó una de mazaga- tos tan seria y de pipilinilla, que pasaron al otro barrio diez y ocho indios heridos de piedra, alcanzando á pa- cificarse la revolcanda sólo ante las oportunas m edidas tomadas por don Joseph de la Torre Vela, Co rrejidor recientemente ingresado, el mismo que .mandó e ncerrar á los culpables ordenando después AZOTAINA MAYÓSCU- · LA, como veremos adelante. · II. ' ' El sábado 26 del ya citado año pasó á mejor vida el ilustrísimo don Manuel de Mollinedo y Angulo, .XII. obispo del.Cuzco, que fué presentado para tal pgr S. R. M. doña Mariana de Austria, madre de Carlo s II. Profunda sensación causó la muerte de aquel P astor á quien un cronista apellida pozo de virtudes, ciencia y consejo, que hizo sus estudios en Alcalá de Henares llegando á ser examinador sinodal y visitador del Ar-

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