Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

AZOTA1NA UAYÚSCULA. I. ~ ~N1 . )JJ~l~ o sabremos decir, sin riesgo de faltar al octavo man- ~~ damiento, si la costumbre de los dangantes de librea se adoptó generalmente en el virreynato, más, la verdad del caso es que los españoles la introdujeron como me- dida estratégica en sus luchas civiles, pues, los natura- les, subyugados bajo el dominio de la conquista, ser- vían de instrumento á las ambiciones personales de los conquistadores. Presumiendo que los lectores no sepan á punto re- dondo las especialidades de un danzante, vamos á co- piar de apergaminada crónica la descripción de éste, agregando breve reseña de su orijen y actualidad. « Son los danzantes,-dice el maestro Gil González « Dávila,-indios con máscaras, vestidos á la española, ce con ropones de razos y brocatos guarnecidos · de pa- « sa manos de plata, rapasejos y franjas y á las vezes « con sobrepuestos de plata de realce, bellotas y alama- « res y este ropaje llaman librea. Llevan gorra con plu- « majes ó torreones de plata, botas cuajadas de casca- « beles y un bastón en la mano. Van continuamente ce danzando al son de atambor con que le sigue otro ce haziendo á cada dos golpes acelerados una breve pau- « sa ó compás y tocando al mismo tiempo una delgada « flauta cuyo triste eco atraviesa las entrañas.»

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx