Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

I AZOTAINA MAYÚSCULA. zobispado de Toledo, y cuyos méritos se hallan exten- sament= relacionados en el prólogo de la «Lógica)) del Padre Nicolás de Olea de la compañía de Jesús. Se hace también notable aquel año por haberse termi- nado en él el trabajo de la casa de moneda, recibiéndose la obra por la diputación de cabildo compues~a de los dos Marqueses, de Valleumbroso y de Moscoso, sellán- dose gran cantidad de doblones hasta 1736 en que fué vendida en pública almoneda, por cinco mil peso~, á un vecino notable, pasando, en r 7 44 á ser .propiedad del convento de la Merced. . y con esto, basta y sobra de datos que llevan curio- sidad histórica. III. La muerte d e un obispo dizque es ocasión de rare- zas en la crónica de lo ocurrido. Sin duda que esto fué motivo justificado para que La-Torre Vela olvidase á los danzantes, que hacía tres dias gemían encarcelados. Como no hay plazo que no se cumpla, manió sacarlos á la plaza pública donde fue- ron agraciados, no con el número gordo de la lotería ni con la c1 uz de ninguna orden, sino con doscientos azotes cada uno, de modo que, consultando aritmética en la tarde de aquel día cayeron 65 ,400 ramalazos de varillas de membrillo sobre la humanidad de 327 cris- tianos: fué prohibido el baile, quedando en su lugar la expresión de ración de danzante, para significar los cas- tigos exagerados que los cobradores de tributos, aleccio- nados por el Correjidor, solían endilgar á los mitaJ1os de su jurisdicción, pues que, en todo tiempo, como can- ta el abate responde el sacristán. 7

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