Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas

/ 169 ..,.:ahí ·viene, y:, :¡júrame . de rtmevo! ydesap_areci6 .en .el interior del h~yo. . Un m.omento idespués .se , :apeaba Robledo no sin :as~gurar la .empuñadura de ·su daga: · mas .al 1Ver á Sumacc-.soncco melanoolwa y ;Sola, xec.obró .su tranquilidad, y principió á hablarle -Oe.amor.. Sumaoo.,,s.Gnoco. :contes.tóle :así:-es hora wiracocha, y no desperdiciemos los momentos.: VQY á encender algunos palos que nos ·presten la luz de ,su llama para hacer las Has: ahí tienes :24 .rollos ,con pepita s y planchas de -0ro, .ahí sogas necesarias y -en la , cer.ca están las llamas, ¿quieres que -0ar:g,uemos_7 .así, á la hora .en ,que recien principian :á :abrirse las puertas .de la ciudad, habre.mos negado .al lugar donde he de verte ,gozar de este metal (que; .solo :tu am-0r me -Obliga á robarle al tesoro de üllafita. Robledo ,q~eria .mear luz de las sombras: paracíaie un .s~glo -.e1 tiempo que :Su.~c....soncco . empleab a ¡iar. a aeoinodar los paios recinosos que luego dieron una luz . cap.az de alu.mbrar las -oscuras naves ~ ubterráne.as de la Comparñía. Lo pez todo lo abarcó en una :sola mirada, y le pa- recía ~sueño el ver tanto JJro.. jQué pensamientos no ;0ra zar-0n p or :su mente :ajitada! Vió un mundo de ventura cuy. as puertas le abria aquel · tesoro, y .se deeia.-:-1si habrá más! ella me habla de un _~tesoro oculto, y cGmo :que .esto no es mas que una pequeña parte, ah!! • _. - ... Jtanto .oro! y todavia puede haber más1 Entre tanto, l.a india lo -0ontempiaba silenci-osa, con miradas penetrantes fy escudriñadoras, que probablemente llegaban hasta ,el fondo del alma rle Robledo, donde .ella queria leer su propio nombre rodeado de amor y gratitud; pero lguay! solo deseubria el brillo de la codicia, y las ·n~gras sombras de la ingratitud de aquel hombre, enlutaban su corazón de mujer. .-Dónde están las Hamas!-pr~guntó al fin Robledo como despertando de un leta~go. -En el .cerco, quiere.s ,que las saque wira-eocha,-contestó la india, y tomando una cuerda .de alpaca se dirijió al lugar sacando en seguida .doce llamas; y ayudó á liar las cargas que Robledo alzaba con un ,entusiasmo increíble sin pronunciar una sola palabra. Muehas fuerzas te dá el oro wiracocba, á rµí también me las dá el alnor-se atrevió á decir Sumaoo-s.oncco. -Oh! no creas mujer que es solo' el oro, yo sueño contigo, y proyecto los goces que he de darte con todo .este caudal que me confias. Tú no conoces las maravillas que inventa el europeo para hacer feliz á la muje~ .que ama, y todo- eso se· consigue juntando el oro á los afectos del corazón-.contestó Lopez

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