Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
152 LEYENDAS CUZQUEÑAS. en la:s incesantes vueltas del huso. _La madre referia á. Cusiccoillor tradiciones ora alegres que aliviában su corazón del peso de sus dolores; ora tristes, que hacian . correr abundantes lágrimas por las rugosas mejillas de la anciana, la qu0 terminaba casi siempre aquellas pláticas, con una sonrisa de amarga resignación, y un beso en la frente de su hija, en cuya frescura veia reflejarse la felicidad que huyó, para no volver jamás. Algunas veces Cusihuanca, permitía á su hija salir por los vecinos campos, de aonde volviacargada de florecillas silvestres y polluelitos de torcaz, cogidos en el dulce nido, antes que sus alas pudiesen abrirse al aire y cernirse en el espacio. , · Y así, entre la resignación y la inocencia, trascurría el vivir de ambas.. ' , · Cusiccoillor entraba en la esplendorosa región de la juventud. , 1 Quince veces hf!:bia visto al favorito algarrobo cubrirse de , pérfumados penachos: iba á dejar sus flores, sus nidos, sus juegos de niña, ~ por las afanosas y amargas luchas ,.de la pubertad. Entonces ¡oh dolor! se anublaria su cielo, y. sus ojos, rivales del sol, adquirirían la opacidad que.· dan las lágrimas........ . II. Una tarde que Cusiccoillor corria por el campo, en.pos de ~ores, entonando uno de aquellos yaravíes melancólicos que su madre cantaba, llegó al histórico peñón que en Ollantaytambo ostenta el indeleble retrato del Inca. Allí fué sorprendida por un joven d~ presencia seductora, de mirada 1 ardiente y altiva que, apoyado en la . escopeta que llevaba y seguido de dos mastines de pura raza, se puso en .ademán de contemplar la célebre pintura del peñón: pero si hemos de decir verdad, .sus ojos se inclinaban con mayor avidez al original de Cusiccoillor. Alejandro de Villacosta era el afortunado cazador que tenia delante la mas bella flor de 1 la. comarca, ·y cautivado por su h.erm_osura juró hacerla suya. . , -- No le fué difícil engañar á la virgen de los desiertos, y mucho menos fascinarla, valiéndose de todas las seducciones de que disp0n.e el que lleva umda la fuerza moral á la física. Despertada Cusiccoillor. por Alt?Jandro, del dulce letargo de la adolescencia, se le entregó ciegamente, y no tardó en prometel'le llegar todas las tardes al pié de aquel 'peñón, mudo . testigo de sus amores. · La pobre niña ignoraba que los blancos. "se arrastran como reptiles, para alzarse después como tiranos.'" · ,
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