Tradiciones cusqueñas. Leyendas, biografías y hojas sueltas
CUSIC90ILLOR. 153 Ignorabá; que a~í como existen besos de amor y vida, los hay de vicio y muerte!1 . Cuando volvió al modesto hogar, llevaba la vi~ta baja y esquivó las miradas de su cariñosamadre, quien, no pensé siquiera en q!le, aquel dia babia muerto la dicha de la preciosa mitad-de su alma, ni notó la 'natural turbación de Cusiccoillor, -en -cuyo corazón. luchaban estrañas emociones. ¡Tanto ciega á veces el cariño ·maternal!! III. Una vez hollada la corona de azáhar que ceñia la frente de la hija de los reyes, Villacosta .tornó á la ciudad, y enrolándose en el bullicio de los suyos, pretirió el cariño interesado de las mujeres que deshonran su sexo, al halago puro de la inocente india, que sin su amor caeria en el abatimiento, causa de esa terrible nostalgía del alma, que solo el ser amado puede curar. Cusiccoillor fué exacta para la cita y s~ puso á e'sperar con el coraz0n palpitante, presa de aquel desasociego febril que es propio del verdadero amor. · Aguardó una hora, dos, tres, y Villacosta no llegó. E$peró dos horas mas de eterna duración, pero ese tiempo dió igual resultado que el anterior. .. Entonces, brotó de sus hermosos <;>jos una ardiente lágrima, la primera que empañaba la claridad de aquellas pupilas. -Tal vez algo grave le haya impedido venir,-se dijo-sin atreverse aun á dudar del querido de su alma, y tomb el camino del hogar halagada por la dulce esperanza del mañana. Su madre .,impacientada por la demora de Cusiccoillor, habia salido ·en bnsca suya, y al verla llegar la dijo: -Hija. mia ~en dónde estabas' Tu ausencia me.ha causado tanto daño! Yo oreia,que uno de esos blancos te babia asaltado, y pensando á mi 1dulce hija presa de un espaftol, me he visto próxima á perder el juicio.. ; -Nada, madre; fuí lejos, y luego me puse á tirar piedras al rio, y en esta inocente ocupación hánse ido las horas;- 1 -· respondió Cusiccoillor, no sin turbarse ante la necesidad en que se veia de ocultar por primera vez la verdad ·á su madre. -¿Qué quieres, hija' eres tan Unda, y luega conozco tanto á los blancos ....... . Y con esa sublime vanidad de madre . dió Cusihuanca un beso en la frente Cle su hija. , .Ah! son tan buenas las madres! Al siguiente dia la joven amante burló la vigilancia de la
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