Los ideólogos: José Faustino Sánchez Carrión

JOSE FAUSTINO SANCHEZ CARRION 557 este género de intendencia en puro cálculo, no es otra cosa en sus– tancia que la continua resolución de problemas que presentan las necesidades públicas y la exigencia del pundonor nacional para sa– tisfacerlas. ' Por consiguiente, una Contaduría geperal donde se examinen Y liquiden todas las cuentas de las oficinas subalternas del Estado, y una tesorería general que custodie el tesoro, deben establecerse en la capital de la República, con los jefes y empleados necesarios, dependiendo todo lo demás de una ley reglamentaria de hacienda, en que parece deberse consultar tres ·puntos capitales: Primero, Exactitud e igual régimen en la economía interior. Segundo, nú– mero muy preciso de empleados con la competente dotación; y ter– cero, el orden de su escala, y modo de formarlos, en términos que por una estimación gradual de conocimientos y de mérito, llega el último oficial a ser con el tiempo el primer jefe; porque introducir ciudadanos de extraño servicio en oficinas, donde se han ocupado con provecho otros que a ella se -dedicaron desde los primeros años, además de alterar el orden de la justicia, es mantener en atraso este linaje de tareas respecto de sus funcionarios, quienes trabaja– rían con aliento, si supiesen que estaba bien seguro su ascenso, y que algún día se les proporcionará en su carrera, descanso y como– didad. ¿Por qué en la milicia y otras carreras se ha de observar un progreso inviolable de escala, y no en la de hacienda que es la que da verdadera existencia y nervio a todas las demás instituciones? La Comisión considera que admitiéndose en este importantísimo ejercicio jóbenes expeditos para el cálculo y regularmente iniciados en las primeras nociones de economía política, guardada rigurosa– mente la escala,. en pocos años logrará el Perú una hacienda pingüe y perfectamente administrada. Por lo demás, contribuirán de resto a este objeto la abolición de los Estancos, la supresión de las Aduanas interiores y el' esta– blecimiento de bancos de rescate. Pues así gozará todo ciudadano de una perfecta libertad en el modo de hacer su logro individual, de cuyo conjunto, es sabido, nace la fortuna pública; prosperará el comercio y nuestr s ricos minerales rendirán en diez años lo que no producían antes en ciento. El 'xito consiste en que las leyes reglamentarias sean muy pocas: en que se dirijan más bien a re– mover obstáculos que a imponer ob ervancias odio a , y en que prác– ticamente vean los ciudadanos, que el sudor de su frente se con– vierte todo en propio beneficio y que si algo se destina a la comu-

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