Los ideólogos: José Faustino Sánchez Carrión

JOSE FAUSTINO SANCHEZ CARRION 558 Las calidades de estos jefes suponen integridad, prudencia Y las demás circunstancias que emanan de los requisitos que se han prefijado. Bien ordenados los distritos lo estarán las provincias; bien regidas éstas, lo serán también los departamentos; y éstos bien gobernados, lo estará perfectamente toda la República. Así, es pre– dso, señor, que el jefe de la última fracción de ella cual es un dis– trito, reuna las mismas calidades que l del departamento; porque los habitantes de aquel reunen derechos no menos nobles que los de éste. Tienen l:ibertad, existencia y propiedades, y no porque la casualidad les ha hado nacimiento en pueblos apartados, han de ser menos felices que los que están a menor distancia del poder supre– mo. Igualdad, pues, en toda la extensión del Estado, igualdad ante la ley entre los ciudadanos. igualdad en el ejercicio de ésta entre todas las provincias; un mismo linaje de justicia para todos, vigi– lancia y celo igual en todo ; y al instante veremos regocijarse los pueblos en la patria, concentrarse la opinión y robustecerse la Re– pública de modo que ni de dentro ni de fuera nadie la perturbe. Con este fin, y para dar más acuerdo a la administración de las provincias, consultando juntamente sus derechos se ha estable– cido en cada capital de departamento un Comicio o junta denomi– nada departamental, cuyas atribuciones son: dar consejo al Prefecto en los negocios graves, remitir al Senado las li tas de los ciuda– danos elegibles para la presidencia de la República, in peccionar a las municipalidades; arreglar la estadística y formar el censo; pro– mover la agricultura, la industria, las minas y el comercio, y atender a la instrucción pública; hacer la repartición de las contribuciones de cada provincia, dar cuenta al Senado anualmente de los abusos de la administración, y remitirle la lista de las personas benemé– ritas del departamento, considerándose este ·consejo como una sec– ción del Senado en la capital de las provincias. Por esto es que deben formarla vocales que reunan las mismas calidades que los diputados, siendo cierto que la parte de bienes o de males que pueda caber al departamento en todos los ramos de la administración deberán en mucho su origen a estas juntas. Y si ellas son necesarias para cuidar en grande del departa– mento, no lo son menos las municipalidades en todos los lugares; pues si bien se examina la naturaleza de estos e tablecimientos, po– demos decir que son los consejos patriarcales de cada pueblo; en ellos reconocen naturalmente lo vecinos una autoridad que los pro– tege contra otro que los ofende, que le pone en paz en sus dife– rencias, que cuida de sus per ona y de sus bienes, y que haciendo guardar exactamente el orden, les pone a cubierto de toda clase de

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