Los ideólogos: José Faustino Sánchez Carrión

542 AUGUSTO TAMAYO VA·RGAS - CESAR PACHECO VELEZ penetrados del grave peso que se echan sobre sí, consagran todo su aliento al bien y prosperidad de la República. Y como sea muy difí– cil fijar todas las calidades conducentes a este fin, siquiera se han indicado las principales, libradas sobre el interés del común, la ilus– tración y la libertad: que el tiempo y la repetición de actos doctri– nará a los pueblos en una materia tan importante como la del uso del Poder Electoral, del que infaliblemente depende la vida y engran– decimiento de un Estado libre. Considerada ya la República en el ejercicio del poder electoral, esto es, en la confección originaria de su gobierno, es muy natural se analice cada una de las principales en que se ha dividido, desen-· volviendo los principios generales señalándose sus atribuciones y caracterizando las personas que han de administrarlo, en términos que jamás se confundan, ni que _se excedan de sus límites naturales. Y sentada la base de que el Congreso, en quien reside exclusi– vamente el ejercicio del Poder Legislativo, es e encialmente uno, se supone que sólo a los representantes que lo constituyen, toca decre– tar las leyes; debiéndose fijar el tiempo de su reunión, el de sus sesiones y sus facultades exclusivas; porque de todas estas preven– ciones resultan sólidamente aseguradas la dirección de los actos pe– culiares de cada diputado, la precisión y madurez de los delibera– tivos y la distinción de las atribuciones de un Poder, que se afianza en el voto público, fundado sobre las virtudes y el talento, como que es la fuerza moral de la Nación. Así es que, si por una parte el juramento que debe prestar antes de ejercer el cargo, sella la responsabilidad del representante, ya que no puede ser reconvenido ante la ley; la inhabilidad de obtener para sí, o para otro, empleo o condecoración alguna durante sus funciones, la pone en perfecta independencia aun del favor, desde el momento en que se reunan los padres de la patria y empiecen a vivir para la patria. Fijado queda para tan augusta solemnidad el 20 de setiembre en memoria del día en que por primera vez se instaló el Congreso Constituyente del Perú: permanecerá la legi !atura tres me es consecutivos, tiempo que se conceptúa necesario para ir arreglando en la primera edad política de la República todo lo conducente a su felicidad; pudiendo continuar por otro mes, si una parte considerable de la Represen– tación lo resolviese con buen acuerdo, pues la indefinida prolonga– ción de sesiones puede ser tan peligrosa como lo es la retardación o contingencia de su apertura. La renovación del Cuerpo Le ·islativo, es otro de los punto más sustanciales en el sistema representativo. De ella depende que al cabo de tiempo no se forme una clase separada d~ las demás del

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