Los ideólogos: José Faustino Sánchez Carrión

534 AUGUSTO TAMAYO VARGAS - CESAR PACHECÓ VELl:t Entra después la comisión en el territorio de la República, por– que la localidad es tan inherente a los establecimientos civiles que, sin ella, es imposible prefijar cosa alguna sobre su integridad mo– ral. Pero la actual guerra y la consideración de que concluída se hará con más exactitud la demarcación, obligan a diferirla para entonces, en que podrán intervenir lo Estados limítrofes; en el con– cepto de que el Perú, desde ahora, sólo desea lo justo. Porque sería una inconsecuencia proclamar, de una parte, principios liberales, queriendo, por otra, investirse con el carácter de conquistador, en un siglo en que las adquisiciones de la fuerza son tan vergonzosas. Más, si ha sido urgente indicar la demarcación interior, guar.. dando la razón compuesta de la energía del poder central y de la utilidad local. Los habitantes de lugares remotos en un mismo Es– tado son propiamente extranjeros en su metrópoli, cuando rige una autoridad absoluta que, por conveniencia propia, procura interrumpir las relaciones confiando vastos gobiernos a la merced de un solo hom– bre, para que entregados a una quietud letárgica, jamás pueda rea– nimarse en ellos el principio de la vida política. No así en los países libres en que debe prevalecer la unión. Y ¿cómo se conseguirá ésta en un extendido territorio? De ningún otro modo, que dividiéndolo bajo un orden gradual y cómodamente, reducido en términos, que multiplicándose los centros particulares por medio de una línea se forme una cadena, cuyo primer eslabón esté en el centro común de la República. Así se expedirá eficazmente el ejercicio de los dere– chos políticos de los lugares: todos disfrutarán de una administra– ción activa y cesará ya el descontento en los que, para un pequeño negocio, tienen que atravesar grandes distancias. Pero aun no es este el lugar de poner a la vista de todas las ventajas que envuelve l<J. división adoptada. Baste d cir que la denominación de Departa– mento significa hoy lo que antes se llamaba provincia, que este nombre se ha ap~icado a lo que se conocía por Partido, y el de dis– trito, a las secciones en que aquel pueda dividirse, según lo exijan su topografía y la utilidad de us habitantes. Logrando también uniformarse el Perú en esta parte con los demás Estados indepen– dientes de América. ¡ Ojalá pudi' ramos prescindil' del clima y otras diferencias accidentales! Que a í tendríamos la satisfacción de con– formarnos perfectamente en todo bajo las instituciones de la liber– tad, como partimos la desgracia de vivir sujetos a una dominación extraña. La religión es tan necesaria en una ley fundamental, orno que ~in ella no hay Estado. La mi sma razón ens ña ciertas obli acion s

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