Drama en tres actos y un prólogo

ACTO ?Ir. 41.t :a·emordimiento ~-í. la intranquila conciencia, como el buho á las tinieblas? 6ilberto. Soy el instrumento de que se vale la justi- cia del cielo para confundirte, .. Soy [bajase la ca- pucha] .. . un monje ... ! (con sarcasmo.) Rodil. Gilberto .... '. Gilberto. Sí, el hermano de la desgraciada jóvén cu• ya inocencia sedujiste para despues aban<lonarla. Yo, que juré vengará la infeliz María que murió de pesar al ver burlado su cariño. Por tí abandoné una patria donde el capricho de los tiranos era la sola ley; por tí, Rodil ... soy desgraciado .. , Por to• <las partes te busqué y nunca quisiste darme satis· faccion porque soy plebeyo; porque en mi familia no hubo quien comprase con un ¡.uñado de oro un mezquino título de nobleza. Cuando llegaste a go- zar de influjo en la política de América, temí todo de tí y abandoné mi pa tria para , tornar á ella en mas venturoso tiempo. Gracias, Dios mio, porque me has permitido volver al Perú, hoy que luce una aurora de libertad y mi día de venganza! Rodil. Escuchadme, Gilberto, y luego vengaos si aun persistís en tal intento. Y o era muy jóven, cuando un amor loco me arrastró ricia vuestra her- mana. En la juventud, las pasiones son como la¡ huellas que dejan nuestras pisadas en la arena; vie- ne el viento y las borra. Pronto se disipó el amor que sentia por vuestra hermana y en España ádon- de motivos de familia me llamaron, dí completa- mente al olvido ese devanee,. juvenil. Corridos al- gunos años volví á Lima y cuantas diligencias he practicado para descubrir el paradero del fruto de mi cul pable amor, han sido inútiles. Entonces, el remordimiento empezó á lacerar mi alma, y pa- ra mitigarlo, me hice ambicioso: odiado d el pue- blo lo tiranicé, porque yo era mas fu erte . La de.. sesperacionme hizo criminal. .. vaciló mi fé, y creí que Dios me había formado solo para el crimen ... (Ruido.) Esas voces ... Gill!erto .. Indican que Bolivar ha dado fin á su obra 7

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