Drama en tres actos y un prólogo
·t)O RODJL • .de hacer independiente á la América. Esas voces, indican que el castillo estará muy pronto en poder de los patriotas y que yo os perdono, porque lá venganza no tieue cabida en el alma ele un minis- tro de J ésus. ESCENA V. Dichos, cESAR por el balcon« f:esar. Muere, tiranó ... ! 6ilberto. Deteneos, don Cesar. 'Cesar. Nó, venganza! Gilbertó. Es vuestro padre. 'Cesar. Mi padre ... ! (En este grito espresara el ac-::, tordos sentimientos a la vez, odio y respeto, pero 'dejando !?11 treveer que el segundo es mas fuer le.) 'Rodil.- El! 111i hijo ... ! Cesm~~ Señor ... tomad mi espada. Rodil. No, don Cesar, guardadla y oja1á la esgri- mais siempre coü lealtad y en defensa de vuestra patria. Se me ha propuesto una c<lpitulaóion, yo la acepto; he aquí mi firma. (Crece el ruido de vo.:. r:es. Rodil se 'acerca a la mesa y firma un papel que ; 'da ae esa r.) . Cesar. Hui<.l por aquí, pa<lre mio. Yo me encar- gare c_le p'resentar vuestra capitulacion, y tan luego ·como ln inde¡wndencia de mi patria esté asegura- da, volaré á buscaros eón 111.i esposa. Margart't. Sí, ·sí, partir . Rodil. Sed felices, hijos mios. Gilberlo. No hay un instante que perd(>r ... el pueblo avanza ácia esta sala.... seguidme, Rodil, si que.._ reís salvari>s. Rodil. Adios, hijos ·mios. {Rodil y Gilberlo se van por la izquierda a tiempo que el pueblo se precipita por el balcon.) c.:
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