Drama en tres actos y un prólogo

ACTO III. 47 pero _no os acordeis de ese hombre cuya suerte est<i en 1111s n1anos. Margarit. Cómo salvarle, Dios mio? Rodil. Bien lo sabeis. Margarit. Nunca, infame. Quiero ser digna siempre de don Cesar, porque él maldeciría una existencia comprada á tan caro precio. Si él muere, hay una eternidad donde todo es amor y todo dicha .... allí le seguiré. Rodil. Meditadlo, Margarita: este pliego (lo saca) es la orden de fusilar á los patriotas que durante la noche han sido aprehendidos; necesita una firma y es lamia; porque, sabedlo, estais en cnsa de Ro- dil. ¿Os horroriza mi nombre? ¿Sabeis que soy ca- paz de un crímen y qne si os amé como un frené- tico, nadaomitirepara vengarme? Pensad que don Cesar morirá, porque una muger imbécil prefirió sacrificarlo ... Margarit. Ah! perdonadme ... pero salvadlo (arrodi- Rodil. ¿Me amais, Margarita? llase.) Margarit. Salvadle. Rodil. ¿Si ó no? Margarit. Compadeceos de su juventud. Rodil. Porúltimavez¿síóno?,(momento depausa.) Margarit. (Levantandose.) No ... ! (Rodil se acerca a la puerta despues de firmar el pliego, Sale un ca- pitan por la piierta ci la derecha del balcon.) Rodil. Capitan, media hora de termino teneis pa- ra fusilar al jóven insurjente que os indica esta órden. Margarita, os dejü.i'or un instante; pero no olvideis que de grado ó fuerza sereis mia. (V ase por la puerta de la derecha del balcon.) ESCENA IL MARGARITA. Infame! Goza en tu ohra de maldicion. Mira, con la sonrisa del condenado en tus labios, como mueren los que tienen una alma noble y una conciencia tran- quila . ¡Dios mio! ¿Y seré yo quien conduzca á la

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