Drama en tres actos y un prólogo

4Ú llODIL. llargarit. Seüor, sois libre, rico y poderoso; mil mu- geres codiciarán vuestras riquezas: yo, me creo fe- liz en la m.ediania de mi fortuna: otras ambiciona- rhn vuestra m.ano y vues~ro amor; yo, jamás trai- cionare al que mañana debia ser mi esposo. Dejad- m~ marchar y no querais añadirá una infamia un cr1m.en. llodil. No es un crimen amar tu virtud, tu hermo- sura. No es vileza robar una ingrata jóven, para ofrecerla mi nombre, mi poder, mi corazon y un porvenir venturoso. Ah! :Margarita; una palabra de an10r y el cielo vera mi dicha con envidia. Margarit. Apartaos ... me inspirais horror! Hodil. Basta de ultrajes. Largo tiempo he sufrido vuestros desprecios,; mas hoy estais en mi casa y es preciso, señora, que rn.e oigais: es preciso que haga apurar hasta las heces el caliz de la deshonra y e l infortunio, á la muger que ha torturado mico- razon; á la muger que ha mirado mi cariño como un juguete. No quereis ser mi esposa; pues bien, sereis mi dama. lv'Iargarit. Nunca ... ! uNnca ... ! Rodil. Escuchadme hasta el fin, seílora.... No m e amais; yo os juro que tampoco amareis á don Ce- sar. Margarit. Gran Dios! Hablad ... ! Rodil. Vuestro amante ha sido puesto en pris10n por insurjente y mañana será fusilado. Margarit. Ah! no desgarreis mi corazon .... Tened compasion de mí. .. Roclil. <!Y la habeis tenido, señora, de este hom- bre que ha sentido en su alma tormentos mas hor- ribles que los <le un precito? ¡Piedad! Decidme¿ la tuvisteis de mí que os amé con una pasion como no existe igual en el mundo, para que me abru- maseis con vuestro ódio? Margarit. Cesar... Cesar ... ! Rodil. Maldecid, Margarita, al cielo que os creó tan bella, para que la hermosura os hiciese desdi- chada. Maldecidme á rn.í que soy vuestro verdugo ;

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