Drama en tres actos y un prólogo

ACTOII. 39• hacerse amar por la fuerza. Imposible! ¿Crees que exista para Rodil, para quien <lispo11e de la vida del menguado que osára amarla~ Si Margarita ambiciona el esplendor de un trono, yo le daría uno en el Perú y otro en mi corazo:1 .... Vicente. Pero ¿ignorais, señor, que Margarita debe casarse mañana con don Cesar, aquel jóven pintor de. quien ya os he hablado? Rodil. Casarse ... ~ No será mientras yo viva! Es preciso impedir esa boda. Escucha, ¿no te ocurre algun medio? Vicente. A fé que no le hallo. Rodil. Discurre. Vicente. Prended con cualquier pretesto á don Cesar . .11odi1. Sí... es un insurjente que pronto caerá eu mi poder. ¿Puedes disponer de dos hombres que sepan guardar un secreto al menos por veinticnatrQ horas? Viceete. Ya sabeis .... aquellos dos perillanes .... (V ase por el fondo.) Rodil. Basta: es preciso que esta misma noche 10J1 busque5. Aquí te esperaú. ESCENA VII. RomL. Margarita ama á un plebeyo ... y por él, desprecia á quien podría colmarla de riquezas y honores. ¡Oh! Es preciso que sea mía, aunque para lograrlo tenga que cometer un crímen. ¡Un crímen, Rodil! ¿Y qué es un crímen, cuando el alma está herida, cuando el corazon padece, cuando la mente se ofusca? ¿Qué es un delito mas en la senda d e la vida, si este debe abrirnos un porvenir de amor, de felicidad? Sl; es preciso que ese hombre no la estreche contra su co- razon; que de hoy mas no escuche una palabra de amor; que no sienta latir su pecho al mirar en su ros- tro una hechicera sonrisa ... ¡Dios mio! Dios mio! Mi cabeza se arde ..... No soy tan malvado como me

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