Recuerdos De Un Bibliotecario Peruano
• 52 JORGE BASADRE versas dependencias oficiales, entre las que se destacó, por el fervor de Enrique Dammert Elguera, la Junta Pro-Desocupa– dos, un plan sistemático de rescate de papeles semiquemados o mojados, recogiéndolos del suelo, limpiándolos y ordenán– dolos; con especial atención para las zonas correspondientes a la ubicación que tuvieron los más valiosos. Una máquina que se había importado al Perú para secar las paredes del nuevo Palacio de Gobierno en 1938, fue prestado por el Ministerio de Fomento y funcionó bajo la dirección del ingeniero Rober– to Dammert Tode. Mucho nos sirvió ese artefacto para s~car papeles; en otros casos los llevamos a Chosica para que se se– caran con el sol. Así fue cómo resultó posible exhumar valiosos periódicos, folletos, libros y manuscritos cuya relación minu– ciosa fue publicada en listas sucesivas y escuetas, a medida que el trabajo avanzaba, en el Boletín de la Biblioteca. ¡Qué pesadilla espantosa vivimos por unos minutos una tarde en que, por un desperfecto de la máquina o por un error en su manejo, aumentó el calor por ella producida y algunos docu– mentos comenzaron a chamuscarse, felizmente sin otro daño mayor! De estas especies recuperadas, algunas de las más va– liosas (conviene insistir aquí en ello) llegaron a ser despacha– das a Estados Unidos con máximas precauciones, para un trata– miento especial de restauración, pese al costo muy alto de ese trabajo, que habría sido hecho en más grande escala si hubiéramos dispuesto de fondos suficientes. Sistemática ta– rea de muchísimo tiempo. Hubo, en ciertos casos, necesidad de que pasaran meses para que se completasen las hojas de un folleto o los ejemplares de una colección de periódicos. Al final las pérdidas provenientes del incendio se habían re– ducido en algo. En otros casos el esfuerzo resultó inútil. Cola– boraron abnegadamente en esta tarea Ella Dunbar Temple, Alberto Tauro, Luis Fabio Xammar, Eduardo Martínez~ Absa– lón Infante, Edmundo Cornejo y los cuatro antiguos funcio– narios ya mencionados antes y, sobre todo, Lostaunau. En las labores de limpieza y arreglo ayudó durante algún tiempo un grupo de voluntarias de la Cruz Roja dirigidas por la señorita Josefina Tudela Barreda.
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