Recuerdos De Un Bibliotecario Peruano

RECUERDOS DE UN BIBLIOTECARIO PERUANO 51 "Era mi convicción profunda (~scribí en __ el .folleto La-·-Bi=– -blioteca Nacional -de-Lima .. 1943-1945) que las llamas oprobio– sas del incendio debían haber destruido algo más que libros, manuscritos, estanterías. Sobre sus cenizas sólo le cabía al Perú erigir otra institución, no para que fuese lo más pareci– da posible a la antigua, sino para que tratara de ser lo más pareci~a posible,ª. lo ~ue ~ignif~ca una b~b~~?.!:~~-~ ~ na en un pais democrat ico. J . ~a _:1 ;n.c:µg~c bütbctaflca tema r~§p onsa-.., bilidad .directa_o . inc.li ~~ c.ta, .. en .eL sIIli~~§.trQ;~·~a -·eíla---haeía~e---stt– mado también el viejo ·-es-p-íritl¼.9La reconstrucción tenía que ser total: libros, servicios, organización, personat espíritu". Por todo ello, creí necesarias las tres condiciones que se– ñalé al Presidente Prado para asumir el cargo de Director de la Biblioteca y que fueron aceptadas: criterio técnico en la organización del nuevo establecimiento, Escuela de Bibliote– carios, autoridad plena para manejar la Biblioteca y para tra– tar directamente con el Jefe del Estado acerca de los grandes problemas que la reconstrucción suscitara. A lo anterior se agrega otro punto que, sin odio o malquerencia para nadie, me pareció, asimismo, imprescindible: el personal antiguo, sin duda proclive a la resistencia contra las nuevas orientaciones, sería transferido a otras dependencias del Ministerio de Edu– cación, salvo un pequeño grupo que podía ser muy útil y en cuya aptitud tenía además plena confianza, por haberlo cono– cido bien durante diez años, entre 1919 y 1930. En este grupo estuvieron Alejandro Lostaunau, Andrés Viccina, Germán Uni– vazo y Jorge Moreno que tantos y tan meritorios servicios prestaron en la heroica etapa de la reconstrucción. Lamento que sin culpa alguna mía, quizás instigado por alguien, Los– taunau, cuyos mér itos vuelvo a reconocer una vez más, se olvi– dara alguna vez de este episodio y de mi amistad y estimación inalterables para él, uno de los grandes colaboradores en la reconstr ucción de la Biblioteca Nacional. Largos meses de trabajo, mañana y tarde y a veces en la noche, empezaron en el devastado local de la calle de Estu– dios. Inmediatamente pusimos en efecto, con la ayuda de di-

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