Recuerdos De Un Bibliotecario Peruano

48 JORGE BASADRE estaba, en realidad, en la subestimación de los valores de la cultura. El incendio fue el resultado de ese mal endémico en el Perú del siglo XX. Que alguien quemara la Biblioteca es co– sa sujeta a discusión, probablemente nunca cerrada; que la Biblioteca pudiera quemarse es el hecho más ominoso y la– mentable ocurrido hasta ahora en el Perú en el siglo XX ¿Dónde estaban los cuidados elementales para el servicio eléc– trico, si el mal estado de dicho servicio podía ser el origen del siniestro? ¿Por qué no existía la vigilancia mínima que un local de esa clase requería día y noche, y que, de haber funcionado, habría permitido siquiera la oportuna localiza– ción del fuego? ¿Por qué no se había puesto celo especial en las especies más valiosas guardándolas en cajas de fierro o en estantes de acero o depositándolas, si ellos no existían, en lugares de seguridad en los bancos? Por lo menos la figura jurídica del "delito culposo" asoma en este caso; si bien, pa– ra ser justos, envolvía no sólo a quienes habían tenido a su cargo la administración de la Biblioteca. También eran res– ponsables los que, durante muchísimos años, nada hicieron para mejorarla. Excluidos de este juicio hállanse, por cierto, quienes intentaron previsoramente el cambio y no contaron con suficiente poder para hacerlo efectivo; tal es precisa– mente el caso del doctor Manuel Beltroy, Director de Educa– ción Artística y Extensión Cultural en aquellos momentos. En el banquillo de los acusados por delito de omisión debe ser puesto el Estado, a través de muchos años y de varios gobiernos; y también la opinión pública. Ojalá que no se reincida, en nuestro tiempo o en el futu– ro, en este abandono de la Biblioteca Nacional, si bien a ve– ces parece, de cuando en cuando, que esto sucede.

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