Recuerdos De Un Bibliotecario Peruano
26 JORGE BASADRE da por José Gálvez, Honorio Delgado y Luis Alayza y Paz Sol– dán, hizo un estudio del posible origen del incendio y su dic– tamen constituyó luego un documento sensacional, pues negó que la causa del siniestro hubiera sido un corto circuito y con– sideró evidente su origen intencional. Otra de estas sub-comi– siones, presidida por el doctor Mariano Ignacio Prado, tra– bajó en lo que respecta a la ubicación del nuevo edificio y contribuyó a que se decidiera mantenerlo en el antiguo local, ampliándolo hacia la avenida Abancay y el jirón denomina– do ahora Antonio Miró Quesada. La actual Biblioteca Nacio– nal inaugurada en 1947 no es la heredera del sólo terreno donde se produjo el incendio de aquel año. Su área se ha in– crementado considerablemente, aunque ésto lo ignoren mu– chos. Otras sub-comisiones recibieron el encargo de sugerir fórmulas y directivas para la restauración del patrimonio perdido o de centralizar y estimular donativos en dinero. Hallábase enfermo en esos momentos el Ministro de Edu– cación, doctor Lino Cornejo, y la sesión plenaria de la Comi– sión fue presidida por el doctor Alfredo Solf y Muro, Minis– tro de Relaciones Exteriores, con quien había guardado siem– pre muy cordial relación durante el tiempo en que él fuera Rector de la Universidad Mayor de San Marcos y yo Biblio– tecario de ella. El doctor Solf, en mi ausencia y sin previo aviso a nadie, me propuso como Secretario, lo que de inme– diato fue acordado. Con esta investidura, de la que me ente– ré en la noche, me fue forzoso ir a la mañana siguiente a la Biblioteca Nacional. Nunca en mi vida había visto espectáculo tan impresionante. Daba la impresión de un lugar bombar– deado. Gruesas paredes desnudas sobre las que se sostenían algunas vigas calcinadas y que, a medias, protegían escombros llenos de lodo, era lo que había en lugar de las apacibles salas América, Europa y Periódicos Peruanos, con sus bellas estanterías y sus anchos corredores, y como resto del depó– sito de publicaciones recientes. En su suelo yacían, en confu– sión, papeles y trozos de anaqueles, muebles, pisos y techos. El fuego, al consumir los pisos, al poner en descubierto }a tierra del suelo y al ocasionar el desplome de habitaciones
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