Recuerdos De Un Bibliotecario Peruano
98 jQRGE BASADRE tenía de allí ganancias; pero ·así era el régimen de la época y yo no podía alterarlo. Solicité a mi estimado amigo y compañero de estudios universitarios Juan Lino Castillo, Superintendente de Contri– buciones, la preparación del proyecto de ley que debía presen– tarse ante el Legislativo. Por fin Juan Lino redactó un bien meditado proyecto que elevaba la tasa del impuesto al regis– tro, el Presidente Bustamante y Rivero le dio su entusiasta aprobación y, con un oficio del Ministro de Hacienda interino doctor Ismael Bielich, fue a la Cámara de Diputados. Inter– vinieron decisivamente para la rápida tramitación del asunto de esa Cámara los representantes señores Fernando Belaúnde y Augusto Durand. Me dirigí, en seguida, en carta abierta, por medio de los diarios, a la opinión pública en demanda de su apoyo para el proyecto y obtuvo unánime simpatía tal so– licitud. El Senado aprobó la ley que lleva el No. 10361. Con la garantía de los fondos por ella asignados, fue tramitado un préstamo de tres millones de soles, aprobado por Resolu– ción Suprema de 11 de febrero de 1946. Merecen gratitud por su vivo interés en el asunto el gerente de ia Caja, señor Manuel Ferreyros y el presidente del Directorio, Pablo Recavarren. La obra se reanudó y los gastos correspondientes a los nue– vos fondos continuaron, como antes, bajo la exclysiva juris– dicción del Ministerio de Fomento. Hacia enero de f947 fui informado de que ese dinero no era suficiente y que, de nue– vo, los trabajos corrían riesgo inmediato de paralizarse. La pesadilla que habíamos antes evitado volvía más amenazante. Asumí de nuevo la responsabilidad de emprender una gestión muy similar a la de 1946, aunque en mucho peores condicio– nes. El excelente proyecto de ley respectivo, preparado a mi solicitud por el Superintendente de Contribuciones, doctor Enrique Vidal Cárdenas llegó a ser enviado por el Gobierno al Congreso, nuevamente por decidido impulso del Presidente Bustamante. Mucho más difícil fue para mí gestionar que se acelerase la necesaria tramitación, pues ya la lucha política hallábase muy enconada. Aprobado, sin embargo, el proyec-
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