Recuerdos De Un Bibliotecario Peruano

RECUERDOS DE UN BIBLIOTECARIO PERUANO 97 arreglar con el Ministro de Fomento, Ingeniero Enrique Gón– gora, para que la Junta Pro-Desocupados contribuyese, en parte, a salvar ese obstáculo. Pero el volumen de lo que fal– taba construir a fines de 1945 era demasiado grande y la Jun– ta no podía asumir dicha tarea. Ese momento y el trance en que me vi abocado a conse– guir poco menos de medio millón de soles para la biblioteca Justo, forman los más negros episodios de todas estas luchas. La paralización del edificio fue todavía algo más grave, más peligroso. Al fin y al cabo, cuando se presentó el problema de la biblioteca Justo estábamos bajo el gobierno de Prado, en prosperidad económica y en calma política . La crisis de 1946 ocurrió bajo el nuevo régimen, en medio de una situa– ción fiscal difícil y de una lucha partidista que marchaba gra– dualmente al caos, lejos, muy lejos, de los días en que la opi– nión pública se había conmovido tanto con el incendio de la Biblioteca Nacional. La perspectiva que se veía inevitable era la demora indefinida de la obra, un edificio trunco, apenas em– pezado. Hubo un ciudadano cuya a,.::ción fue decisiva para la im– portante ayuda de los particulares en la compra de la biblio– teca Justo: fue el doctor Manuel Vicente Villarán, cuyo nombre ya he mencionado. Recorrió él entonces despachos y oficinas en pos de óbolos substanciales; y si, en algunos casos, recibió generosa acogida, en otros sufrió desaires o descortesías a las que no tenía por qué exponerse . Y fue también Villarán quien me dio la fórmula a ese otro problema que parecía insoluble. ¿ Cómo conseguir dinero para concluir la casa para la Biblio– teca Nacional? La solución (dijo) era dentro de la realidad inmediata, una ley que adjudicase fondos para aquella obra mediante la creación o el incremento de un impuesto y que autorizara la contratación de un empréstito con dicha garan– tía. La Caja de Depósitos y Consignaciones podía hacer la mencionada operación financiera. Claro es que el Estado prestaba así dinero al Estado y una entidad intermediaria ob-

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