Principios de microeconomía

población, pues para una magnitud dada de riesgo ellos tienen una mayor probabilidad de caer en trampas de pobreza crónica que las personas de mayores ingresos, pues no tienen la institucionalidad de soporte frente a dichos riesgos y no tienen los niveles de ingreso ni las facilidades financieras que las puedan amortiguar. En quinto lugar, para combatir la pobreza se requiere, por un lado, actuar tratando de modular las decisiones de los pobres a través de mecanismos prestados de la economía conductual, como mecanismos de encuadre para evitar la procrastinación e inducir a «buenas» decisiones en la salud, nutrición, educación, aseguramiento, pensiones, etcétera; y, por otro lado, realizar la enorme tarea de mejorar la calidad y cantidad de la oferta de los servicios de salud, educación, nutrición y programas sociales con la vigilancia de los propios interesados para el rendimiento de cuentas y la participación del sector privado, que ha demostrado ser más efectivo que el sector público en el suministro de los servicios sociales. La generación de empleos formales estables en las regiones donde los pobres viven ha probado ser la manera más segura de aumentar y estabilizar sus ingresos. Debe quedar claro que este capítulo ha intentado solo ver «la punta del iceberg» en un tema tan complejo y multidimesional como es la pobreza. Lo que sí esperamos es haber motivado al lector a seguir adelante con la larga tarea de analizar cada decisión importante de los pobres y las restricciones que enfrentan, establecer sus relaciones de causalidad y hacer recomendaciones sobre políticas que sean efectivas para combatir la pobreza de manera definitiva. Así llegamos al fin de este capítulo que fue un ejercicio en microeconomía aplicada. Él nos ha permitido aplicar todo lo que hemos aprendido a lo largo del libro en un caso concreto e importante para la vida nacional: analizar el comportamiento de los pobres y derivar reglas de política para salir de la pobreza. Las limitaciones implícitas en el hecho de que este sea un libro introductorio de microeconomía hacen que el tema se haya tratado concentrándose solo en lo esencial, sin dar pruebas rigurosas de lo que estamos planteando. Por ejemplo, no hemos desarrollado modelos formales de decisión de la familia no unitaria o modelos de oferta de crédito con racionamiento, que sí se desarrollan en textos más avanzados. Lo que buscamos expresar, finalmente, es que las afirmaciones que hacemos en este capítulo tienen una buena base tanto teórica como empírica. 717

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