Principios de microeconomía

individual con el personal de las cajas. Aunque el costo unitario de monitoreo es alto al principio, pues los préstamos son pequeños, a medida que los préstamos aumentan de volumen va bajando debido a las economías de escala. Además, las cajas municipales tienen menos costos fijos que los bancos y sus oficiales de crédito ganan menores sueldos pues desempeñan actividades más simples. Esto y la realización parcial de economías de escala explica que este mercado sea rentable para las cajas, más no así para los bancos. Las tasas de interés que cobran las cajas tienden a ser más elevadas que las del sistema bancario comercial, pero relativamente más bajas que las de los PI. Como la banca comercial recientemente se ha sentido atraída por las microfinanzas, los mercados laborales de las CMAC y de los bancos están cada vez más integrados, por lo que hay una tendencia a elevar los salarios de los empleados de las CMAC y a reducir sus ventajas comparativas. Los PI conviven con las cajas municipales porque, aunque estas no son tan rígidas como las IMF convencionales, tienen costos de procesamiento formales que siguen determinados protocolos que las hacen más rígidas que los PI, los cuales de hecho se convierten en los prestamistas de última instancia de los pobres. Las microfinanzas tienen un rol en combatir la pobreza, pero este es un rol limitado que no debe sobrevenderse. Las microfinanzas a veces se han presentado como la solución integral a la pobreza pues supuestamente permiten a los pobres prestarse para iniciar o agrandar sus negocios, lo que los sacaría de la pobreza. Esto no es tan cierto por varias razones. En el caso de las IMF de préstamos solidarios, que son las únicas que en el Perú atienden al sector de pobreza extrema, sus préstamos son muy pequeños y rígidos. Su política de cero tolerancia en el no repago ahuyenta a los que quieren tomar algo de riesgo al hacer el préstamo. Finalmente, los pobres no son tan buenos empresarios potenciales como se predica. Como vimos en la sección anterior, son conservadores frente al riesgo y los negocios que hacen son medios marginales para conseguir dinero extra cuando alguien está desempleado o no puede salir de casa. Los «reyes» de la papa, del camote, etcétera, son la excepción a la regla. Dadas las dificultades que enfrentan las IMF y las elevadas tasas de interés de los PI no es de extrañar que la demanda (y la cantidad demandada) por créditos de los pobres sea tan restringida, llegando a lo más al 14% de la población pobre, que es la mitad del grado de penetración del crédito para la economía peruana en su conjunto. 710

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