etcétera) de manera gratuita y que los pobres deben ser incentivados a hacer lo que los especialistas creen que es bueno para ellos, como por ejemplo dar alimentación en las escuelas para incentivar a los padres a mandarlos a estudiar. Esta visión brota de la creencia de que hay países que, por no tener salida al mar, tener excesivos conflictos internos o por mala suerte, están atrapados en una situación de pobreza crónica. Ellos tienen el potencial de salir de la pobreza pero para ello requieren de un «gran empujón» que los saque de ese equilibrio de bajo nivel, el mismo que puede ser dado por la ayuda masiva de la comunidad internacional. Por otro lado está la visión de William Easterly, execonomista del Banco Mundial y actualmente profesor en la Universidad de Nueva York, y de las grandes filantropías privadas, como la de Bill y Melinda Gates, que proponen la corriente no intervencionista que se opone a la ayuda estatal vertical como medio para salir de la pobreza, pues ella no solo corrompe a los funcionarios que la administran, sino que además limita las libertades básicas de individuo. Mucho del dinero destinado a programas de pobreza no llega a su destino diluyéndose en el camino: en el Perú las filtraciones en los programas sociales se calculan en 1000 millones de soles anuales. Si las personas no quieren algo no sirve de nada forzarlas a hacerlo; por ejemplo, cuando se fuerza a las personas a poner a sus hijos en el colegio cuando los padres creen que no es apropiado o rentable hacerlo. Easterly cree que el potencial para salir de la pobreza está en los individuos mismos. Los países pueden progresar por sí solos si los gobiernos eliminan las trabas al desarrollo individual y comunitario y permiten el apoyo individual descentralizado a las diferentes zonas de pobreza de los países. El desarrollo debe venir de abajo y no ser impuesto desde arriba. Easterly presenta como argumento a favor de su tesis que muchos países que eran pobres ahora son ricos y viceversa. Las diferencias entre Sachs e Easterly, que son economistas reputados y no ideólogos enceguecidos, se pueden resumir en la siguiente pregunta: ¿es posible que un país esté atrapado en la pobreza? Como vimos arriba, Sachs cree que sí, que algunos países, sea por su geografía, su política o por mala suerte, están atrapados en una situación de pobreza crónica. Easterly no cree eso, cree más bien que no hay trampas de pobreza y que hay «movilidad» de los países para entrar y salir de la pobreza, pues a lo largo de la historia hay países que eran ricos y se han vuelto pobres y viceversa. 672
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