Principios de microeconomía

captura uno no está disponible para otros, por lo que el pez es también rival en el consumo. Otros ejemplos de recursos colectivos son el aire limpio y el agua limpia, la selva virgen y, en general, las plantas y animales que no tienen dueño. La existencia de este tipo de bienes crea problemas serios de sobreuso, agotamiento y extinción del recurso, veamos por qué. 18.4.1 El problema del sobreuso de recursos colectivos Debido a que los recursos colectivos se pueden consumir gratuitamente sin impedimentos de terceros porque no son propiedad de nadie y a que son agotables —es decir, mientras más yo consuma menos recursos quedan para los demás y su stock se reduce—, los recursos colectivos se tienden a sobreusar. Como el recurso es gratis, todos los individuos tratarán de usarlo hasta que el beneficio marginal de su uso sea cero. Esto origina lo que se ha llamado «la carrera por conseguir el recurso», pues quien más rápido lo obtiene recibe más beneficios inmediatos. Pero, además, como los recursos colectivos son escasos, si su uso se deja al libre funcionamiento del mercado puede generar sobreuso del recurso y, eventualmente, matar a «la gallina de los huevos de oro»; es decir, extinguir el recurso. El usuario extingue una cantidad del recurso que podría haber estado disponible para otros, pero no toma en cuenta este costo cuando decide cuánto consumir. Sigamos con el ejemplo clásico de recurso colectivos: el caso de los peces en el agua, que son propiedad pública. Hay lugares donde se pesca mucho; en esos casos mi pesca impone costos a terceros, reduciendo la población de peces y haciendo más difícil pescarlos. Pero como el pez en el agua es gratis, yo no tengo incentivo para reducir mi pesca pues no tomo en cuenta en mis decisiones el costo que ocasiono a terceros; tengo, más bien, incentivos a pescar lo más posible y para esto hago inversiones en barcos y otros insumos para lograr mi objetivo en cada temporada de pesca. Esto no es otra cosa que imponer una externalidad negativa a terceros. Como resultado, desde el punto de vista social, cada persona puede estar pescando en exceso. Algo similar sucede con las congestiones de tráfico: como entrar al Zanjón es gratis, a la hora de ir a trabajar yo lo utilizo. Si cada persona piensa lo mismo y entra al Zanjón, al tratar de entrar todos individualmente —porque el Zanjón es más rápido— se impone una demora, un costo de congestión a los otros; sin embargo, el 609

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