Principios de microeconomía

indígenas compartan los beneficios que generan sus «conocimientos ancestrales». La teoría económica (y la práctica legal y de negocios) ha establecido que, dentro de límites razonables, el otorgar derechos sobre el uso del conocimiento a quien lo haya generado resulta generalmente beneficioso para la sociedad. Esto se debe a que estos derechos, bien implementados, crean los incentivos necesarios para fomentar la investigación y el descubrimiento de conocimiento nuevo y valioso. Si se permitiera que cualquier conocimiento nuevo (digamos un invento) fuese libremente utilizado por cualquiera que pudiera usarlo, la sociedad se beneficiaría del uso extendido del invento, pero a la larga se perjudicaría porque ya no habría incentivo a inventar. Es importante entender que el beneficio de crear derechos de propiedad intelectual (patentes, etcétera) se deriva de los incentivos que se crean para generar más conocimiento a futuro y no de algún sentido de «justicia». Si no se crearan estos incentivos a la sociedad le convendría que el conocimiento se utilizara tan ampliamente como fuera posible, sin restricción alguna. Si examinamos el tema de los «conocimientos ancestrales» desde esta óptica no nos queda claro que la medida sea económicamente beneficiosa. En primer lugar, los «conocimientos ancestrales» son en realidad una serie de creencias ancestrales, algunas falsas y otras verdaderas, basadas en la experiencia de las comunidades nativas a lo largo de muchos años. Los «conocimientos ancestrales» solo son realmente conocimientos cuando alguien ha logrado demostrar que las creencias ancestrales tienen un elemento de verdad utilizable. Las culturas nativas no desarrollaron sus creencias con el método científico que se exige hoy para la producción de medicamentos. No es claro hasta qué punto el valor se genera en las creencias ancestrales o en las investigaciones que verifican que estas son utilizables. Con frecuencia, además, las investigaciones introducen cambios importantes en la manera en que se ponen en práctica los «conocimientos» de las comunidades nativas. Así, no queda claro qué «conocimiento» es el que se estaría «pagando» con las regalías propuestas, ni cómo valorarlo. Ciertamente, no todos los casos serían equivalentes, por lo cual una tasa única no parecería tener mucho sentido. Gráfico 1 Gráfico 2 495

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