Para el caso de contratar una unidad adicional de trabajo por parte de los productores vamos a suponer que los mercados de trabajo son competitivos, lo cual es una buena aproximación a la realidad en nuestro país, donde miles de trabajadores y empresarios, principalmente pequeños, participan en estos mercados cotidianamente. Como sabemos, en los mercados competitivos todos los participantes son precio aceptantes. Esto quiere decir que el empresario demandante de trabajo enfrenta un salario dado cada vez que contrata un empleado y, si contrata más empleados, ese salario no se altera; por lo tanto, su costo marginal de contratar trabajadores adicionales es el salario de mercado. Analicemos ahora cómo el empresario define los beneficios marginales de contratar trabajadores adicionales y los compara con sus costos marginales (el salario), o sea, cómo define su demanda de trabajo. Para esto necesitamos medir cuánto aporta el trabajador al proceso productivo y cuánto vale lo que aporta. Esto lo podemos averiguar usando la función de producción, que relaciona los insumos con el producto, y suponiendo que el mercado de bienes en el que participa este empresario es también un mercado competitivo en el que él es también un precio aceptante para el producto que vende. Así, con la productividad del trabajador unida al valor que ella tiene en términos de los bienes que produce podemos valuar el aporte del trabajo al proceso productivo, lo que haremos a continuación. 378
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