Principios de microeconomía

La mayoría de los peruanos obtenemos nuestros ingresos de los sueldos y salarios, tanto formales como informales, y del trabajo independiente, aunque también hay algunos que obtienen la mayoría de sus ingresos del capital físico que poseen, como por ejemplo una fábrica. Otros obtienen ingresos de la renta de la tierra que poseen, una chacra o una mina. Obviamente, los precios de los factores de producción tienen un gran impacto en cómo se distribuye el ingreso entre los diferentes grupos. Los precios de los factores determinan específicamente la distribución factorial del ingreso, o sea, cómo el ingreso total de la economía se divide entre trabajo, capital y tierra. Lamentablemente en nuestro país las estadísticas de cuentas nacionales de la distribución factorial del ingreso son muy deficientes, pues incluyen en una sola categoría al ingreso del capital físico y los ingresos de los trabajadores independientes urbanos y rurales; sin embargo, en el Perú se calcula sistemáticamente la distribución del ingreso a través de encuestas de niveles de vida aplicadas a los hogares. Estas encuestas no son perfectas, pues hay tendencia a subreportar los ingresos altos, pero dan una idea de cómo se ha movido la distribución del ingreso en el Perú a través del tiempo. La buena noticia es que la distribución del ingreso en el Perú, aunque lentamente, ha ido mejorando sistemáticamente a través del tiempo. La desigualdad se puede medir con un índice denominado coeficiente GINI, que mide el grado de desigualdad agregada de toda la población. Este coeficiente toma el valor de cero cuando cada miembro de la población tiene el mismo ingreso y va subiendo a medida que la distribución del ingreso es más desigual. El índice GINI se puede aplicar para medir tanto la desigualdad de ingresos como la de gastos. La desigualdad de gastos se toma, por lo general, como una variable de control para chequear la desigualdad de ingreso, pues se supone que la gente tiene menos problemas para reportar gastos que ingresos. La desigualdad de ingresos se ha reducido del 50% al 47% de 2005 a 2009, mientras que la desigualdad de gastos se ha reducido similarmente del 42% al 38% en el mismo periodo (ver gráfico 12.1). 376

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