Principios de microeconomía

Las exoneraciones tributarias no llegan a todos los consumidores o productores que se desea beneficiar, favorecen a algunos a los que no se quiere beneficiar y complican la administración tributaria al potenciar las oportunidades para eludir o evadir impuestos. Las exoneraciones al IGV son particularmente nocivas en este último sentido, ya que excluyen de la cadena de valor de un bien o servicio a algunos participantes del proceso de producción o distribución. Por ello, estas contribuyen a explicar por qué la tasa del IGV es tan alta en el Perú (la quinta economía más informal del mundo), a pesar de que esta sea cuestionable teórica y empíricamente y de que la recaudación sea reducida. Las exoneraciones son equivalentes a gastos públicos dirigidos y, por ende, la forma correcta de decidir estos gastos es a través del proceso presupuestal, lo que implica una competencia clara y transparente con otras opciones de gasto. Además, los montos involucrados en las exoneraciones son importantes, como se puede observar en el gráfico. La proliferación de exoneraciones y la discrecionalidad con la que se las prorroga o elimina, además, proveen la oportunidad perfecta a quienes buscan rentas («mercantilistas»), deporte tan popular en un país con instituciones tan débiles como el nuestro. Preguntas como la siguiente no tienen una respuesta obvia: ¿por qué las materias primas y los bienes intermedios para la industria textil están exonerados, mientras que no lo están los de otras industrias? La fundamentación de la posición oficial tampoco arroja muchas luces sobre el tema. Por ejemplo, el principal problema de eliminar la exoneración a productos agropecuarios no es «un incremento en el precio a los consumidores», sino una caída de los precios en chacra, según un estudio elaborado por el Ministerio de Agricultura el año 2000 citado por otro documento preparado por Apoyo por encargo del MEF en 2003. Lo más lamentable de mantener el estatus quo es que resalta nuestra incapacidad para atender problemas claves, como el desarrollo rural y el alivio de la pobreza. Prorrogamos las exoneraciones para decir que hacemos algo. Seguimos desaprovechando la oportunidad de utilizar herramientas modernas de gestión, como el presupuesto por resultados para evaluar opciones alternativas, que incluyan subsidios bien focalizados en microirrigación, fondos concursables para investigación en semillas resistentes a las heladas, por ejemplo, o un programa ambicioso de infraestructura rural cofinanciado por el Estado que se concurse al sector privado. ¿Lo haremos antes de 2012 y eliminaremos las exoneraciones (inadecuadas)? 213

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