haciendas azucareras y algodoneras. Entre las décadas de 1950 y 1980, las mujeres andinas que trabajaban como empleadas domésticas para familias peruanas y estadounidenses de clase alta en Lima, y que luego fueron llevadas por sus empleadores a Miami y a otras ciudades norteamericanas, comenzaron a «jalar» primero a migrantes mujeres y luego a varones de sus pueblos nativos, mediante lazos rural-urbanos ya existentes, que tenían como base el parentesco, la vecindad y las relaciones de reciprocidad. En efecto, a diferencia de otras migraciones andinas (Gratton, 2005, pp. 3336; Grimson, 1999; Grimson & Paz Soldán, 2000; Herrera, Carrillo & Torres, 2005, pp. 21-22), las mujeres encabezaron la emigración peruana a Estados Unidos (y a otros países) y crearon una serie de redes transnacionales de larga duración, que unían económica, social y culturalmente a los emigrantes con sus pueblos de origen. En segundo lugar, los peruanos de ascendencia japonesa que trabajan en el Japón formaron organizaciones transnacionales como Kyodai, que permitieron la reactivación de las redes creadas por sus padres y abuelos antes de la Segunda Guerra Mundial. La meta de estas instituciones es fortalecer los lazos de los emigrantes con el Perú, ayudándoles a remitir sus ahorros a sus parientes en sus ciudades de origen. También animan a los migrantes a que participen en las actividades económicas transnacionales entre el Japón y el Perú, y que creen negocios étnicos tales como la importación de videograbaciones de Marco y sus dos hermanos, caso que se examinó en el capítulo 5. En tercer lugar, diversas instituciones de migrantes en Estados Unidos habitualmente organizan colectas para ayudar a sus compatriotas en el Perú, por ejemplo, a las víctimas del desastre de El Niño y o las del violento conflicto que se libró contra el Ecuador. Aunque estas actividades a menudo profundizan la relación de desconfianza existente entre el Estado peruano y las poblaciones emigrantes, fortalecen el sentimiento nacional entre los migrantes, así como su sentido de pertenencia al Perú. Otros emigrantes crean sindicatos no solo para defender sus derechos laborales, sino también para llamar la atención de la comunidad migrante peruana y de la opinión pública de su país de origen acerca de sus problemas, como sucedió cuando las condiciones laborales de los pastores peruanos en EE.UU. pasaron a ser un motivo de conflicto en ambos países. Asimismo, la formación de un movimiento político en Buenos Aires y Paterson en apoyo al expresidente Toledo, durante su campaña presidencial en el año 2000 es otro ejemplo más de la participación política peruana 279
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