veinticuatro horas del día. Aunque el salario de quinientos dólares es más alto que el promedio, ella no se siente contenta con su trabajo porque la menor de las tres hermanas la culpa por la precaria salud de la anciana: Es como que si ella creyera que es mi culpa que su mamá no mejore. Pero ¿cómo podría ser así? Ella se siente culpable porque me deja cuidando a su mamá. La verdad es que sé más de su enfermedad que ella. Es por eso que está celosa y que me reprocha todo el tiempo. Pero ¿qué puedo hacer? Prefiero cuidar niños, pero en Argentina hay más viejos que niños, y la gente les paga a otros para que los cuiden. A pesar de esta coyuntura, ella «jaló» a dos de sus hermanos a la Argentina. Ambos, sin embargo, tuvieron problemas para encontrar empleo y tuvieron que ganarse la vida lavando carros en el centro de Buenos Aires. Sobre esto Lizet dice: Realmente no me puedo quejar, aunque no me gusta mi trabajo. ¡Mira a mis hermanos! Es igual que en el Perú: lavando carros en la calle. La única diferencia es que acá ganan un poquito más que allá. Pero solo un poquito. Así es la vida en Argentina. Acá solamente hay trabajo para las mujeres. ¡Los hombres deberían quedarse en casa! Pero las perspectivas que Lizet tiene de alcanzar la movilidad social en Argentina no son muy prometedoras: No quiero quedarme pero tampoco quiero regresar al Perú. Allá no tenía futuro. Acá tengo trabajo pero no me lleva a ningún lado. Quisiera ir a España o Italia, pero no tengo nadie que me «jale». Por ello, en efecto, no se siente en casa en ningún lugar y siempre está buscando otro sitio adonde ir. Cecilia Cecilia tiene veintitrés años y también nació en Trujillo. Sus padres provienen de Otuzco, en la sierra de La Libertad, y emigraron a esta ciudad cuando eran jóvenes. El padre trabaja como camionero y la madre vende comida en un mercado local. Cecilia, sus dos hermanas mayores y sus dos hermanos menores crecieron y fueron al colegio en Esperanza, una barriada en las afueras de Trujillo, donde la familia tiene una humilde casa. Al terminar el colegio, en 1988, Cecilia estudió enfermería y tuvo la suerte de encontrar trabajo como asistente de un laboratorio. Sin embargo, el salario le pareció muy bajo y después de un par de años decidió emigrar. Antes de dejar el Perú acordó con sus hermanas mayores que todas se irían 238
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