Peruanos en el mundo

que contribuyan económicamente al templo, sino que además insisten en participar en sus labores (Ruiz Baia, 1999, pp. 102-103). 141 Mientras realizaba el trabajo de campo en Buenos Aires en el año 2000, participé en la procesión el último domingo de octubre junto a más de diez mil peruanos. Según algunos de los participantes, esta fue la más grande desde que la hermandad se fundó en 1988. La procesión prosiguió a la iglesia de San Ignacio después de la misa y allí su párroco recibió a la imagen. Un evento de semejante magnitud y duración (comenzó al mediodía en la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad y terminó a las 10 p.m. en la de San Ignacio) solamente fue posible porque la hermandad cuenta con 250 miembros activos, organizados en cuatro cuadrillas de cargadores varones (formadas en 1992, 1998 y 1999), y un grupo de sahumadoras y cantadoras. 142 La procesión fue encabezada por un grupo de varones peruanos vestidos con el hábito morado tradicional, quienes llevaron a la imagen por las cinco manzanas alrededor de la iglesia donde se le guarda. El ícono fue decorado con un conjunto casi completo de adornos y colocado encima de un armazón de madera. Una multitud de varios cientos de peruanos formó parte en la procesión, la cual se parecía bastante a la original en Lima. A mitad de camino en cada manzana, un miembro de la hermandad hacía sonar la campana, para indicar que era hora de un descanso. Con ello, los cargadores se detenían y colocaban el armazón de madera y la imagen sobre el piso. Después de un rato, la campana volvía a sonar, en señal de que era hora de continuar con la procesión. Los seguidores aprovechaban la pausa para acercar a sus hijos a la imagen y permitir que la besaran, lo cual, según sus creencias, los mantiene saludables y les trae buena suerte. 143 En 1998, mientras llevaba a cabo el trabajo de campo en Miami, fui invitado a una fiesta para celebrar el primer aniversario de la hermandad. El evento fue organizado como una cena bailable en un salón arrendado en la zona residencial de West Kendall de Miami, y los participantes, que pagaron veinticinco dólares para entrar, fueron sobre todo peruanos de clase media. Durante la fiesta los organizadores rindieron homenaje a dirigentes políticos, empresarios, artistas, estudiantes y otros integrantes de la comunidad peruana en Miami, que desatacaban por su talento y logros. También nombraron a un miembro honorario de la hermandad, quien fue recibido con un gran aplauso. Esta persona es un acaudalado negociante en bienes raíces de Huancayo, que emigró a Estados Unidos en 1990 debido a los desacuerdos económicos y políticos que tuvo con los políticos locales y los habitantes de los pueblos jóvenes que vivían en sus propiedades. En 1999 fue elegido presidente de la Convención de Instituciones Peruanas en Estados Unidos y Canadá (Convention of Peruvian Institutions in the United States and Canada), una central de asociaciones peruanas de migrantes en Norteamérica. 144 Este grupo de inmigrantes está encabezado por la persona que fue nombrada miembro honorario de la hermandad recién creada en Miami en 1998. El mismo grupo formó también un club migrante basado en los lazos regionales con Huancayo. 145 Se dice que una tercera hermandad del Señor de los Milagros estaría formándose en Mendoza. Un miembro de la hermandad en Buenos Aires me dijo que un estudiante peruano que formó parte en la procesión de 1999 regresó a su comunidad en Córdoba, con la intención de crear una hermandad en esta ciudad. 214

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