Peruanos en el mundo

Señor y tienden a usar las hermandades para establecer redes y contactos sociales con otros inmigrantes, antes que como plataformas para apuntalar la tradicional fe peruana en las imágenes religiosas. En Buenos Aires, Marino recuerda: Jamás había sido un devoto del Señor antes de emigrar. Pero ya ves, siempre me ha gustado crear cosas nuevas. Fui elegido presidente en 1991 [de la hermandad] y desde entonces comenzamos un montón de actividades sociales. Hasta tuvimos aquí al mejor equipo peruano de fútbol de Buenos Aires. Eso es lo que me gusta de esto. Sin embargo, como no cuentan con un grupo central de seguidores y devotos experimentados, estos inmigrantes tienen problemas para generar instituciones estables y duraderas similares a las de Lima, Nueva York, Chicago o Miami. Liliana, la actual presidenta de la hermandad de Kakegawa, en Japón, dice al respecto: Hace un par de años, todas las personas que formaban la hermandad se mudaron a otros lugares porque perdieron su empleo. Y como ninguno de nosotros era devoto en el Perú, tuvimos que aprender todo primero: cómo organizar la hermandad, cómo organizar las procesiones, cómo decorar la imagen. EL SIGNIFICADO CAMBIANTE DEL ÍCONO En el Perú, las prácticas organizativas y rituales de las hermandades que honran al Señor de los Milagros surgieron a partir de siglos de devoción al ícono y, por tanto, experimentan transformaciones muy lentas. En cambio, fuera del país los emigrantes se ven forzados a adaptarse a entornos desconocidos y a inventar nuevas formas de expresar sus creencias religiosas, fundar hermandades, reclutar nuevos devotos, organizar procesiones, recaudar fondos, entre otras cosas. En este proceso de adaptar las antiguas costumbres culturales y religiosas al nuevo entorno social, muchas hermandades se convierten en un espacio de disputa para las distintas experiencias de los inmigrantes como devotos, y sus diversas formas de comprender las implicaciones simbólicas de los íconos religiosos. Para algunos, participar en las procesiones anuales no es sino una mera prolongación de su práctica religiosa previa en el Perú; para otros, la fe en el Señor de los Milagros surgió como parte del proceso migratorio. Ellos se unen a las hermandades y participan en las procesiones porque estas les ofrecen una identidad distinta de la de otros inmigrantes del Tercer Mundo. Para ellos, la imagen es un importante 200

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