86 La primera en emigrar fue Maritza, una prima lejana de Sofía, quien viajó con visa de turista. Ella pronto encontró trabajo como empleada doméstica y comenzó a ahorrar dinero para «jalar» a más parientes desde Perú. Wilfredo y Luis, de otro lado, cruzaron la frontera entre EE.UU. y México con ayuda de los coyotes. Mientras que el primero, hermano de Sofía, se prestó de Rosario el dinero para cubrir los gastos de viaje, Luis recibió el apoyo de su hermana Maritza. En 1986, Manuela, tía de Sofía, también partió para Estados Unidos con visa de turista. Al mismo tiempo su esposo, Justo, a quien acababa de negársele una visa de turista, entró a Estados Unidos por la frontera con México. Manuela posteriormente regresó a Lima en tanto que Justo, que hoy es ciudadano de EE.UU., vive en Miami donde se gana la vida limpiando las mesas en un centro comercial. Él señala que espera regresar a Lima cuando se jubile en unos cuantos años más. 87 Los tres que hicieron el viaje directamente por vía aérea fueron los padres de María y uno de los tres hijos de Manuela y Justo; todos ellos llegaron gracias al programa de reunificación familiar. Entre los recién llegados en este periodo estaban los dos últimos hijos de Manuela y Justo, los padres y los hermanos restantes de Sara, otra hermana de Sofía, el último de los hermanos de María, una tía de Sofía junto a su hija y su bebé recién nacido, y los esposos de Susana y Sara, así como los tres hijos de Armando, que llegaron en 1984. 88 Máximo, quien es de Huaral, y es peruano de ascendencia japonesa, ya tenía un hermano que vivía en Washington DC. Su hermano, un ingeniero, fue llevado a Estados Unidos en 1948 por la compañía estadounidense para la cual trabajaba en el Perú. 89 Joaquina «jaló» a su novio peruano a Estados Unidos, al igual que Benedicta. La pareja posteriormente se casó y estableció en Washington DC, donde nacieron sus dos hijos. Ambos niños son ciudadanos de EE.UU., y ahora están cumpliendo su servicio militar en Alemania. 90 Narcizo emigró primero a Venezuela, donde pasó varios años trabajando en una fábrica. Posteriormente viajó a Estados Unidos con visa de turista y se quedó hasta que se le venció. Él cuenta que todavía era un inmigrante indocumentado cuando conoció a Sixta. El matrimonio le permitió solicitar una visa de residente en Estados Unidos, la que obtuvo al siguiente año. La pareja vive en Miami y no tiene hijos. 91 Durante ese mismo lapso, Francisco, Flavio, Ángel y Bravio llevaron a Lima a catorce de los diecinueve hijos de las tres hermanas que fallecieron en Rivacayo, y allí asistieron a la escuela. Eventualmente Benedicta, que ya era una ciudadana estadounidense, logró «jalar» a una de las sobrinas a Washington DC en 1988. A esta se le unió Francisco, quien llegó a Miami con su esposa y sus tres hijos en 1991. A todos se les concedió la green card gracias al programa de reunificación familiar. 92 Para mi sorpresa, cuando volví a visitar Milán en 2006 me topé nuevamente con Amanda. En 2002 se mudó de Argentina a Italia con su esposo. 93 Como ya se señaló, en este periodo Japón también surgió como una alternativa atractiva a la ruta migratoria tradicional a EE.UU. Sin embargo, como ese país solamente otorgaba permisos de trabajo a extranjeros de ascendencia japonesa, la ruta transpacífica quedó limitada a un grupo exclusivo de peruanos. 94 De Certeau (1988, p. 34) sostiene que si bien las tácticas son el resultado de acciones que carecen de un lugar, las estrategias representan las relaciones de poder que emergen 141
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