Peruanos en el mundo

mano de obra barata y no calificada, y a pesar de ello están excluidos de los derechos legales que otros miembros de estos países gozan, se encuentran sometidos a una relación de exclusión inclusiva, similar al refugiado descrito por Agamben. Y si bien apenas un pequeño número de los peruanos que viven en Estados Unidos, España, Japón y Argentina son en realidad refugiados, muchos viven en un estado de excepción porque no logran cumplir con los requisitos necesarios para conseguir su estatus legal, razón por la cual inician su nueva vida como extranjeros indocumentados, a merced de prestamistas, traficantes de personas y corruptos funcionarios policiales y migratorios. Por todo ello, corren el peligro de ser encarcelados y devueltos al Perú o, lo que es peor, violados y asesinados. Otros entran a sus nuevos países de residencia como extranjeros legales con una visa de turismo o de estudio, pero se quedan más tiempo del debido cuando su permiso expira. Convertidos ahora en inmigrantes no autorizados, viven en las márgenes de la sociedad, escondiéndose constantemente para evitar la deportación. Muchos otros viajan con papeles de identificación falsificados o de otra persona. Dado que semejante estrategia implica asumir una nueva vida con el nombre de otra persona, esto pone a los inmigrantes en conflicto no solo con la ley y las autoridades de migración, sino también con sus propias redes y parientes. Paradójicamente, sin embargo, en algunos de los países donde los peruanos se establecen y encuentran trabajo, los gobiernos se hacen de la vista gorda frente a su presencia indocumentada o no autorizada, y ofrecen periódicas amnistías para que regularicen su estatus. De ahí que la relación de exclusión inclusiva implica, al mismo tiempo, el reconocimiento tácito y el rechazo oficial de los inmigrantes, lo cual hace que la vida de muchos peruanos en Estados Unidos, España, Japón y Argentina parezca tan estable como del todo frágil. En realidad, muchos migrantes estaban ya familiarizados con la marginación y la exclusión en su vida previa en el Perú. Históricamente, la estructura de clase de este país fue sustentada por un sistema político que favorece a una minoría de peruanos ricos a costa de la mayoría de pobres en términos del acceso a la educación, salud y otros recursos públicos. Sin embargo, esta forma de exclusión, que genera lo que Agamben llama una inclusión excluyente, difiere notoriamente de la exclusión inclusiva que los peruanos sufren en Estados Unidos, España, Japón y Argentina. Mientras que esta última tolera la continua presencia de los inmigrantes pero les niega los mismos derechos legales que la población nativa, la primera 13

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