Peruanos en el mundo

de Epstein, que están conformadas por relaciones sociales no muy sólidas) se vio obligada a saltar directamente de la fase dos a la cuatro, y a usar exclusivamente la estrategia de los «espaldas mojadas». Casi tan antigua como la red de Elvira, la de Ofelia no ganó velocidad sino hasta finales de la década de 1980, cuando la emigración peruana venía creciendo rápidamente y la estrategia de los «espaldas mojadas» de la fase cuatro se había vuelto más peligrosa. De ahí el repentino salto de su red de la fase tres a la cinco, en la cual las mujeres volvieron a ser la vanguardia de la emigración transnacional peruana, pero esta vez atravesando el Atlántico. Gracias a esto, la red de Ofelia se encuentra hoy dispersa en varios continentes y está vinculada a otras cadenas migratorias. LA RED HISPANA DE VANESA: LA PERSPECTIVA DEL CORTO PLAZO Vanesa soñaba con viajar a Estados Unidos desde que iba al colegio en la ciudad de Trujillo, en la costa norte peruana. Algunos de sus antiguos compañeros de clase le habían dicho que tenían parientes en Los Ángeles y Washington, dispuestos a «jalar» recién llegados. Pero para cuando ella finalmente se decidió a dejar el Perú en 1991, las posibilidades de entrar a Estados Unidos eran sombrías. Fue así que la embajada de dicho país rechazó su solicitud de una visa de turista; además, se enteró de que el cruce de la frontera, de México a EE.UU., se había vuelto una aventura peligrosa y costosa. Por ello, decidió probar su suerte en España, donde vivían un par de primas lejanas. Vanesa dejó el Perú el 15 de mayo de 1991, una vez que había logrado ahorrar suficiente dinero para el pasaje de avión, y aterrizó en la capital de España con visa de turista. Inicialmente había planeado establecerse en Madrid con sus parientes. Sin embargo, como no se sintió bienvenida, prosiguió a Barcelona apenas unas semanas después de su arribo. Optó por esta ciudad porque, según los migrantes, los salarios eran mejores que en el resto de España. Al respecto, ella explica: No me trataron bien. Pensé que me ayudarían a encontrar trabajo y que me ofrecerían un lugar para vivir. Pero en ese tiempo la gente estaba preocupada con sus propios problemas. Tres meses después de su arribo, se venció su visa y Vanesa se unió a la creciente comunidad de inmigrantes ilegales de Barcelona. Luego encontró trabajo como empleada doméstica en casa de una familia catalana y 122

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx