estructuras de poder que intentan estorbar sus movimientos y explotar su fuerza laboral y, lo que es más importante, que los migrantes contribuyen a la reproducción de dichas estructuras de poder a través de su acción. Estas observaciones implican que la actual tendencia a presentar el «transnacionalismo desde abajo» como un movimiento de personas que ocurre independientemente del «transnacionalismo desde arriba» corre el riesgo de ignorar importantes relaciones de dominación existentes entre ambos tipos de transnacionalidad. Sin embargo, al sostener que las fuerzas de «abajo» y «arriba» en la práctica migratoria peruana contemporánea se hallan estrechamente vinculadas entre sí, no estoy sugiriendo que las redes migratorias estén controladas íntegramente por las estructuras de poder dominantes. Sostengo, más bien, que las redes constituyen importantes herramientas para los migrantes, para atravesar fronteras y crear nuevas formas de ganarse la vida, pero siempre negociando con las fuerzas que intentan dominarlos. EL PAPEL DE LAS REDES EN LA MIGRACIÓN Los antropólogos convencionalmente emplean el concepto de red para explorar la creación y la reproducción de relaciones informales en la vida cotidiana. Barnes, uno de los primeros científicos sociales en usar el término, sostuvo que «la noción de red fue desarrollada en la antropología para analizar y describir aquellos procesos sociales que involucran los vínculos entre los grupos y los límites de las categorías, antes que a su interior» (1969, p. 54). A diferencia de las relaciones sociales institucionalizadas y formalmente definidas, la red es esencialmente un campo de vínculos interpersonales entre las personas. Además, contrariamente a los estudios de las instituciones y las estructuras, los análisis de redes se llevan a cabo a un nivel bastante bajo de abstracción, que requiere de un conocimiento íntimo del contenido de la red en estudio y de los significados que los actores sociales atribuyen a la interacción que le da forma (Mitchell, p. 1974, pp. 284, 296). Entonces, podemos trazar una distinción entre las redes constituidas por un grupo no delimitado de personas y otro delimitado, que gira en torno a una persona (Noble, 1973, pp. 4-5). También puede establecerse otra distinción entre redes conformadas por las relaciones estrechamente unidas (a las que se conoce como redes «efectivas») y las relaciones sociales débiles (denominadas redes «extendidas»), respectivamente (Epstein, 1969, pp. 109-113). 105
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx