1997, p. 358). El mismo autor calcula que más del 50% de todos los peruanos en Japón son «falsos nikkei». 69 Consulado del Perú en Japón, 2005. 70 Otros grupos inmigrantes provienen de Pakistán, Bangladés, Irán, Tailandia y Malasia (Sellek, 1997, p. 182). 71 Takenaka (1999, p. 1466) reporta que la «negación étnica» experimentada por los nikkeijin peruanos en el Japón fue transmitida a Lima mediante las comunicaciones personales y los medios étnicos. En consecuencia, los «peruanos japoneses en Lima han llegado a percibir una mayor distancia de los nipones, sin importar su experiencia migratoria. Aprendieron así que ya no existe la imagen del “buen, viejo Japón”, que sirvió como la identidad principal de la comunidad. Los japoneses simplemente han dejado de ser el grupo de referencia para esta última». 72 Sin embargo, en épocas de crisis muchos empleadores aprovechan el reemplazo de japoneses mediante los intermediarios nikkeijin para despedir trabajadores inmigrantes. 73 En 1980, había 8561 peruanos en Argentina (Pacecca, 1998, p. 3). 74 Consulado del Perú en Buenos Aires, 2000. 75 La Primera de la Semana, 2000. 76 Una forma de expresar estos sentimientos xenófobos es mediante la clasificación racial de los inmigrantes de otros países latinoamericanos como bolitas (bolivianos), chilotes (chilenos), paraguas (paraguayos) y peruchos (peruanos) (Oteiza, Novick & Aruj, 1996, pp. 10-12). 100
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