Peruanos en el mundo

58 Podemos observar una feminización similar de la inmigración peruana en Italia, donde el 70% de los peruanos son mujeres (Campani, 2000, p. 150). 59 El País, junio de 2000. 60 El País, 28 de julio de 2005. 61 Una de las organizaciones peruanas más antiguas en España es el Centro Peruano de Barcelona, formado en 1963 por iniciativa de inmigrantes peruanos llegados a España a estudiar, y que posteriormente decidieron permanecer allí. El centro aún desempeña un papel dominante dentro de la comunidad peruana de Barcelona. En 1998, su presidente era un abogado que emigró a España en 1978. Su padre, que llegó a este país a estudiar medicina en la década de 1950, también dirigió esta organización por varios años. 62 En años recientes, un número creciente de varones inmigrantes peruanos también fueron contratados para cuidar de ancianos españoles y catalanes. 63 En realidad los coreanos emigraron al Japón en gran número antes de que el gobierno nipón comenzara a forzarlos a trabajar. Así, en 1920 había más de treinta mil trabajadores coreanos en Japón, que subieron a trescientos mil en 1930 y llegaron a ochocientos mil en 1938, un año antes de que comenzara el trabajo forzado (Yamawaki, 2000, p. 38). 64 Además de la población inmigrante coreana, en Japón había veintiocho mil taiwaneses, catorce mil de los cuales decidieron quedarse. Junto a los chinos que permanecieron, ellos sumaban treinta y cuatro mil personas en 1948 (Douglass & Roberts, 2000, p. 5). 65 La importación de las llamadas mujeres de consuelo extranjeras no es nueva en la historia nipona. Durante la Segunda Guerra Mundial, hasta doscientas mil mujeres extranjeras fueron obligadas a prostituirse a las tropas japonesas en distintas partes de los territorios conquistados por su país (Douglass & Roberts, 2000, p. 11). 66 Las cifras oficiales de trabajadores indocumentados son mucho más bajas. En 1983 se encontró que el número de extranjeros que trabajaban en Japón sin un documento de identidad apropiado era de 2239 personas. En 1987, la cifra había subido a diez mil y para 1990, a casi treinta mil; una pequeña proporción de la fuerza laboral total del Japón de más de 65 millones (Shimada, 1993, pp. 24-25). En 1999 se calculaba que el número de trabajadores extranjeros era de 271 000 personas (Foreign Press Center of Japan, 1999, p. 59). 67 Nikkeijin por lo general alude a todos los descendientes de japoneses que emigraron al extranjero entre 1968 y 1973. Sin embargo, según Sellek (1997, p. 178), «en el contexto de la cuestión de los trabajadores extranjeros inmigrantes en Japón, el término [...] alude específicamente a los descendientes de sudamericanos japoneses hasta la tercera generación y a sus cónyuges, principalmente a los del Brasil y Perú». 68 Los nikkeijin peruanos recuerdan que durante el apogeo de la inmigración a comienzos de la década de 1990, vuelos repletos de peruanos llegaban al aeropuerto de Tokio, los cuales resultaban ser todos «hermanos o hermanas». Muchos de ellos entraban con pasaportes o koseki —los registros japoneses de la familia— falsificados, los cuales compraban a familias niponas en el Perú (Takenaka, 1999, p. 1461). Algunos de los que no eran nikkeijin incluso se operaron los ojos antes de dejar el Perú para parecer más japoneses y evitar así ser detectados como inmigrantes ilegales (Fukumoto, 99

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