Perlas y Flores N°18 al N°57
:P ~:RLAS Y FLORÉS. mbien Ella; oa1)itafos á consecuencia de jnmoderados an ligadf\s; y 1·idícnlos deseos. estrella • - A qui hay un ejemplo, excla.mó : el J.- ,ad. 1 ut.eri r dueño de estEt cnsa prosperó de 11 iJ..l .. o consideru.ble, npesar de qne ea- del poeta, el artista rompeta , conquista; ... ive con El en todas partes; • és e:ia. 1mégeu adorada Quo surge con j s oiencías y las f\'t'f~.~ Y en el alma del homb e est6. g bada. ! tuvo f i la ú !tima miseria; pero cuaudo 1 se vió eu buena posioion se olvidó de los tr ri>a: ( 3 y sinsabores porque Rrites había 1 tr vetl .Ldo, y en vez de conformarse con ,.¡ capit al que tenía y de asegurarse la , trrnqi-i li&ad para los años de vida que ¡ le rP.st · ,han, comenzó á. emplear el din e• ro en .~. compra de vapores. El espera– ba, F guramente, acumular de aquel ¡ modo lontañas de 01·0; pero los vapores fueron deshechos por las olas. Ahora to- ,,. cuando cayeron tres"ducados El re dó , , 1 • co,. , entonces, las palabras de la F t t , 1 lf · or «· na, asen o a a orJa en el suelo y han· que, en efecto, se le· habían oonverti; en polvo los demas. Cayó desfallecido al volver en si ex.clamó, deapues de ' 1 largo_ rato de con~ideraciones profnod~: ¡ Bien he merecido este castigo! •L hombr~s debjéramos ser mas prude: tes y discretos! To~ó nuevamente su vieja alforja se la echo al homb1·0, y contiuuó recogi~n– do socorros de puerta en puerta en l . t d d · ' e mismo es a o e nuseria que antes, Jost b.&RP.4. ..... El santo cenovita en su retil'o Tambien, ive guardando sn memoria, Y nl · r..rl on ella ñ un suspiro, Q' le arr"uoa l ]"ecuordo el~ 1m } L!oria . dos ellos yacen en el fondo del mar y él vé que sus riquezas ha.u desaparecido como las visiones de los sueñof¡. Alma, buen vJaje. E ia va a en l mente i,;1.,,.uciosa; E l la Vil _. tratada on e espacio, Q e aparece y se ocul .•. nfr.:i•~rio a Entre nubes de nácar .. t oio. El la mira en los rayos de la luna, En el pradof e 1 ent~ <' •• t i ; En la flor que galana y fragancioaa Ostenta su hermosura peregrina ...... El seño1· que vive en la esquina opues– ta, lle gó á tener un millon de p~sos, así por su trabe.jo como por cuantiosa he– renci . Pensab a que e~a cantidad era una hé Je.tela para él. y se propuso dn– plica.1 h1i 6 triplicarla. Expuso su capital ¿Qué importa q', á travez de la materia, Se miren por la. 1merto separados, Si sus almas desdeñan la miseria. 1 AD ar ·iesgadas especulaciones y á los po ,o meses ya estaba totalmente Arrui– nado. En suma, los casos que se vén to– dos los dias~ de esa naturaleza., son in– números. Acababa el mendigo de pronunciar es– tas palabras, cuando se le presentó la Fortuna y le dijo: Y viven en espítitu ligados? ...... Ella es del mundo en la vana! orgia La vida para El, la luz, el cielo; Y, en sus amargas horas de agonía, El íris de la paz y su consuelo; Es su sngel tutelar desde la infancia, La eterna jardinera de sus flores Y el tipo de ese amo1·, cuya constancia Dulcemente mitjga sus dolores. El q' vive en el mundo está con Ella; Por Ella es criminal, por Ella un santo, Y el que al mundo abandona, vé su huella En su eterno dolor y su quebranto. Ella fué para El por Dios formada; El no puede jamág aborrecerla: Su vida en la de Ella esta encerrada. Y su ruina aceptó por complacerla - ¡EllA. y El!- Hé abi el gran problema ¡Ella de El!- este es el gran secreto ¡Ella y El!- es siempre el mismo tema Que, deijde Ade.n, al mundo trae inquieto. FBLISA Mosooso DE OttAVJUt El Mendigo y la Fortttnlt. Un infeliz mendigo andaba de puerta en puerta, llevando en sus hombros una rota alforja en la que guardaba los sooor.. ros que recibía. Por todo el camino sa lamentaba de su triste suerte, y Be admi– raba al considerar cómo muchos de los ricos que vivían en lnjosas maneioue1, con todas las comodidades que pudieran apetecer, y que satisfacian sus aspirs-ioio– nes con goces y con dinero, estuviesen ~iem¡,re descontentos y pe1·dier~n sue -Oye, mortal desventurado, yo tengo grandes deseos de favorecerte, -Pnedo saber quién es el que tan ge– nerosamente me t>frece su apoyo? -¡ Soy la Fortuna ! Aquí traigo un ta.lego de ducados. Baja tn alfol'ja y ábrela para depositarlos en ella; pero voy antes á hacerte una observitcion: los du– cados serán tuyos, siempre que despues de poner en tu alforja la cantidad con que te creas satisfecho, no caiga. alguno de ellos al suelo, pues si por tu desgra– cia llegase á suceder ai;i, quedarían to• dos reducidos á polvo. Considera bien y recuerda que tu alforja. es vieja y está rota. No vayas á abusar tra.tando de cargarla más de lo que pueda resistir. El mendigo alimentaba tales esperan– zas, y experimentaba tal júbilo, qne es oasamente podía tenerse en pié y has– ta la respiraoion se la hacía dificultosa. Abrió su alforja, y la Fortuna, como le había. ofrecido, depositó en ella una .su• ma oonsiderable, y poco faltaba para ·que se llenase. -Tienes suficiente con eso? pregun– tóle al mendigo. -Si, pero aun queda un vaoio qua bien p~diera llenarse. -¡No olvides la observaoion que te hioe! ¡La alfot·ja esta crujiendo! -Eso no el!J nada. No tema Vd. -=-Sé prudente y considera... -Llénela Vd.; ¡ es tan pooo lo que falta •.• t -Mira que te expones á perderlo to– do por ... -Lo que quepa en unl mano sola• mente. Asi lo hizo la Fortuna• y desapareció luego. Oon g ran dificultad logró el mendigo echar.se su alfo1·ja al hombro n1;1evamell• / te, r n o ha.l>ía oamiuado ee1a ¡>aeoB, ¿La amistad? ¿El amor? ¡Que tonterial Tengo mil desperfectos, Porque á esos dos afectos Les. consagraba culto, noche y dia, Quise, y tal me trataron Amigos y mujeres, Que tras vanos placeres Amargos desnngnñoa me dejaron, Hoy quiero en mi egoismo Ser fam solo el amigo de mi mismo, Y quererme y cuid,n·me, Sin dárseme un adarme, Ni un. aroite siquiera Del mundo; vaya. el mundo como quiera. Id al diablo, ilusiones, las que un día Oon 1·emcmtado vuelo, En nlas de mi loca füntnsía, Tocásteis en el cielo. Idos y no toméis á mi memoria, Sueños de gloria q' el mortal no alcanza; Murió mi afan de gloria Cuando mul'ió fa luz de mi esperanza. Hace ya muchas nocLes que no duermo, Por más que lo procure, Y tengo, P.in doctor que mi mal cure, Marchito el c orazon y el juicio enfermo, Y todo por vosotros; pensamientos, Que á docenas y á cientos Venís á todas horas á embestirme, Y os divertís conmigo, Pues desde hoy mas os digo, • Que no quiero pensar por no morirme; Y por ver ai me pongo gordo y sano, He de gastar sin q' me importe un oner Zapatillas de orillo en el invierno, (no, Y sombrero de paja en el verano; Y usar ancha la ropa, . Y acostarme á las diez, y andar despacio, Y marcharme é. palacio Para escuchar la música de tropa. No me importa que el mundo se JJ?8 ria1 Ni me llame ignorante, estrafalario; Yo naldró con le. mía, Vistiendo en ropería, . Y leyendo á lo ma s el oalendariot Quemo mis ma.mo~ etos, Y todas mi s quinti llas y sonetos . Censeguiré toh placer! perder de fistaJ Disfrut»ré ... comiendo oalam~res, Y á ver si ahogando en vino ~ 18 pesare•, Oonsigo ser feliz, siendo ego1sta, - JAima, pobre alma mia, Vuélvete al cielo, Qtte por ser al!lla buena Ya ¡¡o te e¡ tu@rol
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