Perlas y Flores N°18 al N°57

Sábado 8 de Agosto de l :~v. una herm anita pequeña. le suplica a la I y pen~ábamos qt e nun a.lcansa.ce el donativo de un som ,.. --.-o perderte. LA HIJA. de ¿ Qué es una hija? Cuando la edu– oacion y su propia. inclinacion la hacen buena, es la alegria. de la car sa, es el ángel oonsolo.dor de sus padres, la aurora dE-1 oislo domés– tico, el rayo del sol que todo lo ilumina, lo dora y lo embellece. de nueva. moda) y ha.ata el que e 1 tctbe, «¿Q 1 Á Ge ha. hecho de .. eu mantillas quería ir á sus brazos pa?a. j moniosa ri a , anun que le llevase á ver la luz del qu iq é,, ¿dónde está el m }odioso can < ne f háoia la que tendía sus manecitas, oon escapaba de tus lá.b-io , en to quA t esa afioion á todo lo que brilla, que ya oc., s¡, s de tT s cnotidian uehaoere se demuestra dei,de la cuna. y que t-ra. para nosotros co o un éoo de La he1·mana lograba todo para todo., bendi · on y d alegría? Aquí, ·j m a, (DE UN LIBRO INÉDITO,) y luego cada uno le pagaba con muen DEttl ,.,~ es·ie . e tú . ~ ,jaste y '18• oN verdaaero placer vamos á tra- caricias su fácil y dnloe intercesion. . ta existencia. sin tí, nos parece tan va- tar de describir un tipo, el más La casa sin hijos es como el huerto cía que no merece la pena de conser- bello, el más poético, el más ri- sin sol. varse. sueño é inocente: el de La hija . .En la. Cuando en uua familia se ha pasado «Aun está tu ouarto lleno del perfume madre todo nos parece grande y casi au- ya del descontento á la. guerra sorda y que usabas siempre, y que dejabas tras gusto, hasta sus enores: en la hija todo oruel; cuando hay diferencias entre el de tí como un dulce y eterno recuerdo 1~ vemos dulce, suave tierno y simpá- padre y la madre imposibles de vencer; tuyo; las flores últimas que pusiste en t1co. cuando arde, en fin, en ella la tea de la las copas de cristal de la mesa·de tu to- Madr, es para nosotros, sinónimo de discordia, solo la rosada é inocente boca e dor; han muerto allí oomo la alegria aacrifioio, de abnegacion y de nobleza. de una hija la puede apagar. en nuestros corazones; el espejo ya. no Ilija et! emblema de tierno afecto de Los hij os, por mucho talento que ten- refleja tu querida imágen; tu blanco le• alegría, de encanto, y de gracias. ' gan, no lo conseguirán; porque es preci- oho parece que te espera todavía; el Verdad es que, para la que esto esori- so el delicaclo instinto, el fino tacto y Crucifijo ante el cual orabas, sigue be, la. infüncia ,Y la juventud tienen tal toda la. gracia y poesía de la jólJen, pa.- guardando tu alcoba virginal, y todo atraoo1on y ~anta poesía, que los niños ra. apagar la sangre humeante que bro- aquel aposento se halla. envuelto en una · le parecen s10_mpre adorables, .y las jó- ta de las llagas del corazon y del amor helada tristeza, como si la.mentase tu au- venes le _son siempre queridas. propio, cuando se creen ultrajados. ¡Feliz soncia. Lo duro de la condicion varoníl ohoca el matrimonio donde hay una hija! una e Y cuando alguno de nosotros llora, lea.so con su delicado y susceptible or- hija dulce, sensible, afectuosa! una hi- ya.no ha.y quien le consuele, sino que to– gu llo__de mujer; pero las mujeres y ja:que piens&. y que ,ienta, sobre todo! ¡Ja- do s los demás sufren con él., l?s mnos han merecido siempr 8 IH! ma.s más llegarán á envenenarse sus quere- Los sollozos <le nuestra a.miga, que tierno afecto; la~ primeras_porque oom- lJa.s! ¡Jamás dividirá á los consortes el con el rostro entre las manos se entre• prende la.a desdichas de su condioion: abismo! gaba al dolor que le causaba. la lectura los segundos, por su inocencia. y por su Si la. madre es la firme base y le. de aquella tierna y elocuente carta, nos debilidad. fuerte columna en que descansa. la fa.- obligaron' á, detenernos. Figu~aos, pues, mis jóvenes lectoras, milia, la hija. es el ángel custodio que Entónoes, sepa.ra.ndo con dulzur'- sua oo~ oua.nto placer trataré yo de pinta- la cubre oon sus alas. manos, la dijimos: r_os- los ejem plos de vi rtud y de amor fi- CoronRrémos á la madre de mir to y - 6 A.: qué esa a.füocion? cálmate y es- h~ que he. guarda.do para vósotras en de laurel, y á la hija de rosa! y e.zu- pera. del cielo un11 hija, que sea para ti m1 memor1a, y có mo desearé que sean ,cenas. lo que tú has sido para tus padrea; esa agradables y persuasivos. No hace muchos dias que nna amiga .,e la. ley de la naturaleza, y feliz la que Muchas veoes en el interior de una nuestra., que acababa de oaeR-rse, nos en- solo puede esperar de ella. la recom• la~ilia dividida por discordias, he · ad- señaba. una. carta de sµs padras. pansa! mirado el poder y el prestijio de la hija --Mire., nos decía, en tanto que por de la caeat ella era la que mediaba en- sus mejillas corrían grues11s lágrimas, tre BU Ptl-dre y su hermano, inaplicado ó mira lo que me escriben. t~beld~_i, ella la que oon8olaba. á la me,.. La carta empezaba asi, y era la ma- hij dte afliJtda. por las diierenci(Ls -entre el dre la que hablaba por los d0s: , 0 Y el esposot ella la que hablaba y «Desde que ha.a salido de casa., hija re~a. c~a.~do todos guardaban un som1 mta., todo se halla mudo y vacío pa– brio s1le~oiot ~lla. la que animaba+ la. ra nosotros: en medio de los cu;dados que hacia. olvidar, á lo ménos por el materiales que agobian á. tu padre, en ¡omento la.a amarguras de la. familia: medio de los dolores de mi siempre dé- 11 lqua era. el rayo de la blanca lunf\ bil salud, tu sola vista nos daba ]~ feli– . 4¡°h o~rria el _esp?s~ nublado que oubrí~ cid~d; cuando miráb_amoa tu oa.beoitn e or1zonte domest100. . rub1a nos creíamos J6\1enes, porque el l!no de los hermanos pedía su ínter• rayo de juventud que de ella partía nos oes1on para que le dejasen ir al teatro; reanimaba á nosotros l otrod la ponv1. de medfadora p,\ra que BU ,Ouando velamos tus dnlces y límpi• fA• re le clie,e \\º" ga:tltidad de db;11ro¡ ~9s o-Jos, la dioba. uoe sonreía en ellos, MAat.\ Dl!:t P, StNU:&s t>E Maco. Ella y El - . Ella. siempre trás El, desc1e aquel dia Que la. mano de Dios ·Orn:iipotente Los formara á los dos, para alegría. Del para.iso que soñó su mente. Y de entónces en uno ooníundidoi Ella y El, donde quiera. son lo mismoí Por la senda d_e abrojos van unidof) Al orimeJl, al dolor 6 al heroiamq

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