Peregrinaciones de una paria
PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 83 comprende todo con una admirable inteligencia. La po• bre mujer perdió a su madre en la infancia y det, .!e entonces la desgracia comenzó para ella. Educada por una tia dura y altiva su vida fué tan miserable que, de• .seando sustraerse a ese yugo, y sin tener más alternati• va que el matrimonio o el claustro, por el que no sentía ninguna vocación, decidió casarse con el hijo de una hermana de mi padre. Este babia pedido su mano atraído por el cebo de una rica dote. Mi primo era un bómbre soberbio, muy amable, pero jugador y libertmo, f · despilfarró su fortuna y la de su esposa en desórdenes de toda especie. Doña Carmen orgullosa y arrogante, bubo de sufrir todas las torturas imaginables, durante los diez años que duró esta unión. Quería a su marido, a este hombre que no vivía sino para los sentidos, que rechazaba su amor con brutalidad, la humillaba por su conducta y la ultrajaba con las explicaciones que le da– ba. En muchas ocasiones, la dejó para vivir públicamen– te con queridas. Esas mujeres pasaban bajo las venta– nas de doña Carmen, la miraban con cinismo y reían burlonamente del insulto. Cuando, en los primeros ti-em– pos de su matrimonio, la joven esposa .trató de hacer escuchar algunas quejas, ya fuera a la :ramilia de su ma– rido o a amigos comunes, se le respondió que debía estl• marse feliz con tener a un hombre tan guapo por mar1• do, y debía soportar su conducta sin quejarse. Esas per• sanas encontraban en la fealdad de la mujer y en ta hermosura del marido razones suficientes para Justificar la expoliación de su fortuna y los continuos ultrajes de que era victima esa desgraciada. Tal es la moral que resulta de la indisolubilidad del matrimonio. Después, no sé por qué horrible disposición de espíritu, ocurre que hay hombres más crueles que la naturaleza, quie• nes creen que todo les es permitido en contra de los · se• res deformes y les prodigan sarcasmos e insultos. su conducta es tan impía como malvada e insensata. Los defectos cuya corrección está en nuestro poder deoen ser los únicos objetos del ridículo. No hay monstruos a. los ojos de Dios. El árbol derecho y el árbol torcido tie-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx