Peregrinaciones de una paria

PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 81 ttan noble en todo, tan caritativa!; en mi pobre padre, que había sido tan generoso; en el buen Manuel, en su excelente madre, y sentía un dulce consuelo al ver, en esta familia, a algunos individuos a quienes podía reco– nocer .como parientes. Mis reflexiones me agitaron de tal manera, que era casi de día, cuando quedé dor– mida. A la mañana siguiente, mi prima me dijo que las principales personas de la ciudad vendrían a visitarme, como es la costumbre, y que sería conveniente estar tem– prano en el salón. Triste y doliente, no estaba dispuesta a recibir a toda esa gente, y para decir verdad, una razón de coqueteria fué el motivo determinante de ml negativa. Durante la travesía del desierto, el ardor del sol, el polvo y la acritud del viento que sopla del mar me '.habían tostado la cara y las manos. La pomada que la bondadosa señora Nájera me había dado, comenza– ba a disminuir la rojez y a ponerme la piel en su esta– do natural, y deseaba esperar cuatro o cinco días más antes de presentarme. Los dos primeros días, se aceptó mi excusa de indisposición, pero el tercero, causó rumor en la ciudad y M. Durand, quien conocía muy bien el espíritu de las arequipeñas, me aconsejó presentarme sl no quería exponerme a enajenar la benevolencia que los habitantes me demostraban. Asi son los pueblos en su infancia: su hospitalidad tiene algo de tiránico. En Is– lay, hube de quedarme en el baile, rendida de fatiga, hasta las doce de la noche. En Arequipa, a pesar de mis sufrimientos del viafe- y el dolor que sentía por la muerte de mi abuela, me era preciso recibir a toda la. ciudád el tercer día después de mi llegada. se me hizo con todo apuro un traje negro. Me presenté en el vasto salón de mi tío, cubierta de vestiduras de duelo, como toda mi familia, y la tristeza de mi alma sobrepujaba la de mis vestidos. Es costumbre en el Perü, entre las mujeres de alta clase, cuando llegan a una ciudad en la que son extran– jeras, permanecer en la casa sin salir durante todo el 6

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