Peregrinaciones de una paria

60 li'LORA TRISTAN ya ec.......aa. Sus llantos, sus lamentaciones, sus maldicio– nes no harán crecer árboles ni verdura. Por lo demás usted viene acá para buscar oro y no hermosos lugares campestres, me parece.- Me levanté. Mientras me vestía, m1 imagl,nación me exageró de tal manera el horror del pais, que, cuando subi al puente, me sentí menos afectada a la vista de la aridez y de la miseria. Toda la costa del Perú es en extremo árida. Islay y sus alrededores no presentan sino una perspectiva de desolación. Sin embargo, el puerto prospera en forma sorprendente. Me ha referido don :Justo, el director del correo, que cuando se estableció en ese lugar, no había sino tres chozas y un gran cobertizo en donde se instaló la Aduana. Después de seis años de existencia, Islay contenía, lo menos 1.000 e. 1.200 habitan,tes. La mayoría de las casas, construidas de bambú, no están enladrllladas, pero 'hay algunas muy l>onitas, hechas de madera, que tienen elegantes venta– nas y con el suelo éntablado. La casa del cónsul Inglés, estaba a punto de terminarse cuando regresé a Islay y es encantadora. La aduana es una construcción muy grande, de madera; la Iglesia es- má.s o menos buena y ,ms proporciones están en relación con la importancia de la localidad. El puerto de Islay, mejor situado que el de Arica ha absorbido todos los negocios. Si continúa prosperando como lo hace desde 'hace seis afios, podrá en diez afíos má.s, tener cúatro ·o cinco mll habitantes:, pero la esterilidad del territorio será. por mucho tiempo wi obst~ulo a un mayor crecimlento. Enteramente pri– :Vádo de agua, no tiene á.rboles ni vegetación de ninguna •specie. La época de los pozos artesianos no ha llegado todavfa· para este pats.· ~tá. demasiado atrasado para ~nsar en el}.o. Isla:V no tiene· para beber, sirio una pe– ~étfa fuente que ee seca a menudo en el verano; en– ltonces los habitantes .se ven obligados a abandonar sua llabitaclones. El suelo está. formado por una. arena negra 7 pedregosa, que serla indudablemente muy fért1i si se J)Udiese trrtgarla. • Haela las seis· de la maftana. el capitán de puerto

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx