Peregrinaciones de una paria

PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 69 VI (3) ISLAY (a) El dia de nuestra llegada, no pude distinguir la costa. del Perú. En el momento_"en que nos acercábamos, caia. una lluvia menuda como la niebla que nos disimulaba. la vista de la ribera. El mar estaba tranquilo, y sin una · embarcación inglesa que envió su chalupa a remolcarnos, no sé como hubiéramos entrado. Estuvimos muy contra– riados al no poder juzgar del aspecto de la comarca. El doctor y yo teníamos una viva impaciencia de verla. Agi– tados por esta curiosidad, velamos hasta muy avanzada. ~a noche, nos formábamos conjeturas sobre la naturaleza. de un pais que ansiábamos conocer, al mismo tiempo que conversábamos sobre nuestros proyectos respectivos. El . doctor se levantó de madrugada, atormentado por el deseo de ver. Regresó al salón. Yo no dormia y lo veí~ [ a través de mis persianas. El pobre hombre me pareció ' enteramente desmoralizado, lloraba. Esto me dijo mucho sobre el pais. Pocos momentos después, el doctor, no ·pu– do .contenerse más; se acercó a mi puerta y me dijo:¡- -· -Paisana ¿duerme usted? ..._ · ~No, le· dije. ' · . , -¡Ah! ¡Si -µsted supiera señorita, e.n. qué, horrible de__. sierto nos encontramos! ¡Es espantoso! Ningún ái;boI. nada verge, sólo arena negra y árida y_ algunas cabañas de bambú. ¡Dios mio! Dios mio! ¿qµ-é va a ser de mi? -Doctor, es' preciso tomar. un partido. Lá suerte está: (3) Se omite · un capitulo so'bre el paso a un buque norte-t americano a fin de: dirlglrse al Perú. ,· •., · . (a) lslay es una provincia de la costa en el departamentq ~ Are_qulpa, La _j:apital a el puedo de Mol!enqo. N. E. . : , -

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