Peregrinaciones de una paria
PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 6i vino a boroo a hacer la inspección, como se practica. en todas partes a la llegada de los barcos. Se pidieron los pasaportes, y cuando leyó el mio, se elevó entre los dos o tres hombres de la aduana, un grito de admira– ción. Esos hombres me preguntaron sl yo era pariente de don Pio de Tristán y ml respuesta afirmativa hizo nacer entre ellos una larga conversación en voz baja. Parecían deliberar si me debían ofrecer sus servicios o esperar las órdenes de sus jefes. El resultado de esta. deliberación fué que se me trataría con todas las mues– tras de deferencia y de distinción propias a los perso– najes eminentes de la república. El capitán de puerto vino respetuosamente a decirme que era un antiguo ser• vidor de mi tio, a cuya generosidad debía su puesto, pues, don Pío se lo había concedido durante su prefec– tura de Arequipa, y que desde hacia un mes, mi tío esta- · ba con toda su familia en Camaná, en un gran ingenio de azúcar, situado a orillas del mar, a cuarenta leguas de Islay y otras tantas de Arequipa. Aproveché de los ofrecimientos del capitán de puerto para rogarle me precediera a Islay y llevará las cartas de recomendación que tenia para el administrador de la aduana, don Justo de Medina, director del correo y apoderado de mi tío. A las once, después de haber almorzado y habernos ves– tido, dejamos el Leonidas con todo nuestro equipaje. Islay no tiene todavía un muelle y el desemba:r;que es por lo menos, tan difícil como en la Praya. Fuí reci– bida, a mi entrada en esa primera aldea del Perú con todos los honores debidos a los títulos y empleos de mt tío Pio. El administrador de la aduana, don Basilio de la Fuente, me ofreció su casa. Don Justo de Medina, di• rector del correo, me propuso igualmente aceptar la suya. Di la preferencia a este último, porque sentí más sdm– patía hacia él. Atravesamos toda la pcblación. Esta consistía de una gran calle no muy bien alineada, en .la que las rocas del mar y las desigualdades del terreno subsisten toda– vía, y en donde uno se hunde en la arena hasta la mitad de las piernas. Alli fuí, más aún que en Valparaiso, el
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx