Peregrinaciones de una paria

58 FLORA TRISTAN paraíso y un tiempo tan corto no permite trazar sino un esbozo de su apariencia exterior. M. Chabrié me dijo haber conocido Valparaíso en 1825. En esta época, la ciudad se componía de treinta. o cuarenta cabañas de madera. Ahora todas las alturas que circundan el mar están cubiertas de casas. La pobla– ción se eleva a treinta mil almas. La ciudad presenta. itres partes bien distintas: el barrio del Puerto o de la. Aduana formado por una sola calle, que se prolonga so– bre las orillas del mar, por espacio de una legua. No está todavía pavimentada, y en tiempo de lluvia es una. cloaca. La Aduana está situada frente al muelle: es un vasto edificio cómodo para su destino, pero sin ninguna. decoración arquitectural. En ese barrio, están las 1 gran– des casas de comercio . de diversas nacionalidades, los al– macenes, los depósitos y las hermosas tiendas de objetos de lujo. Allf la vida es activa, el movimiento continuo. Alejándose de .ese centro, se llega al barrio del ':Almendral, único paseo de los habitantes. Es en esta parte de la ciudad en donde están situados los retiros, las casas de recreo con hermosos jardines. En fin, la tercera parte se llama Quebradas (gargantas de montañas que ciñen la ciudad). Está habitada por los' indios. El carácter de los chilenos me ha parecido frio. Sus ,,maneras duras y altaneras. Las mujeres son tiesas, ha– :lblan ·poco, ostentan un gran lujo en la toilette, pero su .manera de vestir carece de gusto. En lo poco que con– '.,versé con ellas, no quedé maravillada por su amabilidad, ;.y a ese respecto, ;me parecen muy inferiores a las pe– ruanas. Se dice que son excelentes mujeres . de hogar. laboriosas y sedentarias. Lo que parecerla probarlo. es que todos los europeos llegando a Chile se casan alll, l!) que sucede con menos frecuencia en el Perú.

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