Peregrinaciones de una paria

PEREGRINACIONES DE UNA PARIA 55 no la quería absolutamente. Hay mucha razón, señori– ta, en decir que un buen hueso no es jamás para un buen perro. Creo, sin alabarme, que valgo un poco más que esa señora Aimée¡ y si no he encontrado jamás hombres que me han hecho mal, no he encontrado en cambio, alguno cuyo amor correspondiera al mío, mientras que ésa- ha tratado a ese pobre Chabrié en la forma más in– digna, y a pesar de todo, él est&. como loco por ella. Todo cuanto Mme. Aubrit me refirió respecto a esa señora Aimée y el daño que le había hecho a M. Chabrié, me hizo tomar la resolución de ser un buen ángel, y de esforzarme en reparar, por el poder de mi afecto, el mal que esta mujer le había causado; y a fin de alcanzar este objeto, arrancar de su corazón el amor que tenia para mi. Este era el punto principal para triunfar y al mismo tiempo lo más difícil de la tarea que me imponía. Si no he retrocedido jamás delante de una empresa por penosa que fuera, cuando la esperanza de hacer el bien ha sido el móvil, debo confesar, sln ·embargo, Que hube de sostener una lucha penosa, durante los tres días. La voz de mi conciencia me decía : Deja a Chabrié; haz de suerte de que no te ame más, tu amor le causará vivos dolores; mientras la voz del yo, del interés personal, me repetía sin cesar: Si dejas a Chabri'é, si pierdes su amor, te quedarás sola; sola, sin afectos, sin amistad, la vida será para ti un desierto . Cuando esta voz insidiosa sil– baba sus palabras a mi oído, sentía un sudor frio sobre todo mi cuerpo. Me parecia que tenia miedo. La amistad de Chabrié era para mi más necesaria y la abnegación de su afecto t'.>maba sobre mi, a cada instante, un nuevo imperio. David también me gusta- ,. ba cada vez más y la vista de la señora Aubrit, traía presente a mi pensamiento la historia de s~ sufrimien– tos, de los cuales me contaba &ln cesar nuevos detalles y reanimaban en mi el espanto causado por la perspec– tiva del aislamiento. Además +,enía la salud debilitada por largos sufrimienttJs, la morPl abatida por la última pérdida que ·acababa de sufrir, como consecuencia de la . cual esperaba nuevas desgracias ~n . mi familia. La

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