Peregrinaciones de una paria

334 FLORA TRISTAN da privada, con los homenajes dirigidos a sus encantos 1 como todas las limeñas, hubiera sido indiferente al núme• ro de amantes que le hubieran atribuído; pero embriaga.• da de poder y haciéndose ilusión sobre su duración, el or• gullo de los reyes había pasado a su corazón. Se creyó de una especie superior y antes de haber consolidado su dominio, tuvo la susceptibilidad de una mujer nacida sobre el trono y fué igualmente imperiosa. Doña Pancha no guardaba mayor deferencia por el Congreso que l\íapoleón por su Senado conservador;_le enviaba a menud9 notas escritas de su mano, sin siquiera ,hacerlas firmar por su marido. Los ministros trabajaban con ella, le sometían los actos del Congreso y los de su administración; ella misma leía todo, tachaba los pasajes que no le convenían y los reemplazaba por otros; su gobierno, por fin, fué' absoluto en medio ,de una organización republicana. Esa mujer ha– l>ia hecho grandes servicios; su amor por el bien público 1nspiraba confianza y hubiera establecido un orden de co– .sas estable, hubiera hecho prosperar al Perú, hubiera si– do una gran reina si, antes de haber asumido la suprema autoridad, hubiera --empleado sus recursos en asegurarse para siempre el poder . Era en extremo laboriosa, de una actividad infatigable y no confiando en nadie, quería ver– lo todo por si misma . Sabía muy bien escoger a su gente, no mostraba menos discernimie,nto en la repartición del tra:bajo por hacer y de las .misiones que cumplir; Eco– nómica en sus gastos personales, era generosa con aque– lllos que correspondian a su confianza; trataba bien a sus servidores y todos e_llos le eran adictos. Esta mujer gue– rrera era excelente amazona, domaba los corceles más fo– gosos y hablaba en público éon tanta d1gnida~ como pre– cisión. Con todas las virtudes necesarias para el ejercicio del poder, en la si~uación en que se encontraba el Perú, e. la señora Gamarra le costó, sin embargo, trabajo llegar al final de su tercer año (las funciones de presidente es– tán confiadas por tres años) ; su despotismo habia sido tan duro, su yugo tan pesado, había herido a tantos en su amor propio, que una imponente oposición se levantó contra ella. Cuando vió que· le seria imposible loarar la

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